ETERNA JORNADA

Los trabajadores y el próximo gobierno Por: Alfonso Díaz Rey Aun cuando la corrupción no es la causa fundamental de los problemas del país, sino uno de los efectos...

Los trabajadores y el próximo gobierno

Por: Alfonso Díaz Rey

Aun cuando la corrupción no es la causa fundamental de los problemas del país, sino uno de los efectos resultantes del sistema económico, político y social en el que vivimos, es de suma importancia su atención y búsqueda de soluciones; no solamente en el ámbito de la esfera pública, también en la privada.

Un medio al que mucha gente relaciona con la corrupción es el sindical. La venta de plazas; el turbio manejo de contratos colectivos de trabajo; los privilegios, prebendas y enriquecimiento de no pocos dirigentes; la eternización de las dirigencias; el control corporativo de los trabajadores que ejercen el Estado y los grandes empresarios son, entre otras, algunas de las características más visibles de la corrupción en las organizaciones sindicales. Existen excepciones pero, desgraciadamente, la regla es la presencia de ese problema, que es un verdadero flagelo.

La irrupción del capitalismo como modo de producción modificó las formas de trabajo. Uno de esos cambios consistió en la concentración en un espacio bien delimitado de los trabajadores. Como en este sistema el objetivo es la ganancia y ésta se obtiene mediante la explotación de quienes con su fuerza de trabajo, física o intelectual, transforman los materiales o aplican conocimientos para crear valores, el hecho de trabajar de una manera colectiva los condujo a defenderse, también colectivamente, de tal explotación.

Para poder mantenerse y reproducirse como modo de producción, el capitalismo requiere de la subordinación de las demás clases o estratos sociales a una clase dominante: los poseedores de los medios de producción. Esa clase dominante utiliza al Estado como el mecanismo para ejercer su poder sobre el resto de la sociedad, perpetuar la explotación y preservar su dominio.

México no escapa a las leyes ni a las contradicciones propias del sistema capitalista, en el que hemos vivido, por lo que la solución de los problemas que padece nuestro país será prácticamente imposible si las soslayamos.

Una de las propuestas de campaña del próximo presidente de la república y del partido que lo postuló fue la lucha contra la corrupción; y por las declaraciones posteriores a las elecciones, podría ser uno de los ejes del futuro gobierno federal.

En el contexto y la coyuntura de esa lucha, los trabajadores pueden, y en cierto modo debieran, intentar recobrar la autonomía de sus organizaciones gremiales y de sus luchas por recuperar y ampliar conquistas que les han sido usurpadas, para intentar mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.

Dado que además de la crisis económica que afecta a todo el pueblo existe un gran descontento contra las dirigencias sindicales corruptas y los mecanismos políticos de control de los trabajadores, sería un error no aprovechar la oportunidad que en la coyuntura del cambio de gobierno se presentará y busquen recuperar la autonomía de sus organizaciones, necesaria para mejorar sus condiciones de vida.

Por otro lado, pecaríamos de ingenuos si pensáramos que en un sistema como en el que vivimos el gobierno es capaz de resolver los problemas que actualmente enfrentan los trabajadores. Dado que su solución implica la afectación de intereses de los monopolios y del capital financiero, serán los propios trabajadores quienes tendrán que encontrar los caminos para resolverlos; por ello será necesario que terminen con la cooptación y subordinación al gobierno, a empresarios y a partidos políticos.

Recordemos que de los más de treinta millones de votos que obtuvo el candidato que encabezará el próximo gobierno de la república, la inmensa mayoría fue aporte de los trabajadores, lo que les da el derecho de exigir que los pactos de ese gobierno sean con el pueblo y los trabajadores, no con los grandes empresarios, los partidos políticos o los organismos financieros internacionales.

En la medida en que las organizaciones de trabajadores recuperen su autonomía, su unidad, una auténtica vida democrática y la práctica de la solidaridad, a la vez que eviten caer en desviaciones como el oportunismo, el sectarismo y el dogmatismo, podrán también recobrar los derechos y conquistas que la oligarquía les ha usurpado con la complicidad de «líderes» corruptos. Y con ello buscar la mejora de sus condiciones de vida.

Salamanca, Guanajuato, 5 de agosto de 2018

 

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