ETERNA JORNADA

Trabajadores petroleros: la elección del sindicato Alfonso Díaz Rey La forma en que se realizaron las elecciones en las diferentes secciones que conforman el Sindicato de Trabajadores Petroleros de...

Trabajadores petroleros: la elección del sindicato
Alfonso Díaz Rey

La forma en que se realizaron las elecciones en las diferentes secciones que conforman el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), responde a la necesidad de mantener el control de un importante sector de trabajadores y de continuar con el proceso de privatización de la industria petrolera por parte de quienes realmente detentan el poder en nuestro país.

El evidente descontento que existe en un gran número de trabajadores petroleros no ha sido suficiente para derribar la anquilosada estructura que domina en el STPRM, debido principalmente a que aún se mantienen los mecanismos de control que la cúpula sindical y la administración de la empresa utilizan contra los trabajadores en un contexto de corporativismo sindical.

Los grupos democráticos de trabajadores, opuestos a la actual dirigencia sindical, representan un serio peligro para el gobierno federal que está por concluir su desastrosa gestión y para los sectores del capital financiero e industrial, locales y extranjeros, que tienen la mira puesta en el petróleo mexicano, razón por la que en el STPRM se realizaron elecciones, violatorias de sus propios estatutos, bajo el amparo del régimen saliente.

Lo anterior deja ver que la lucha de los trabajadores por alcanzar la democracia sindical, petroleros incluidos, no es solamente contra las dirigencias corruptas ni se libra únicamente en el terreno económico; el enemigo es mucho más fuerte, complejo y en ocasiones difícil de ubicar.

El enemigo es un sistema económico, social, político e ideológico que se fundamenta en la explotación, despojo y depredación de la naturaleza y el ser humano con el objetivo de obtener la máxima ganancia posible; de ahí la exigencia de que los trabajadores sean capaces de llevar su lucha a esos campos; desatender o menospreciar alguno de ellos podría significar serios tropiezos o retrocesos.

Dado que en ese sistema, el capitalismo, una muy pequeña porción de la sociedad concentra la inmensa mayoría de la riqueza que genera el trabajo de la colectividad entera, y a la vez ejerce el poder político mediante un Estado que vela por sus intereses de clase, surge la necesidad de que los trabajadores ubiquen perfectamente a la clase que los explota y a otros estratos sociales que por su carácter de explotados o despojados se puedan convertir en aliados naturales de su lucha.

La mayoría de las cúpulas sindicales en nuestro país, igual que algunos funcionarios públicos, gozan de privilegios debido a las migajas que dejan caer quienes detentan el poder, en pago por servicios prestados, lo que automáticamente los descalifica como representantes de trabajadores, o del pueblo.

En el caso de los trabajadores petroleros, como laboran en un área altamente estratégica de la economía, el control corporativo, sobre todo desde la implantación de las medidas neoliberales, ha contribuido a evitar que se manifiesten organizadamente contra el proceso de privatización de esa industria y los efectos sobre sus condiciones de vida y trabajo.

Desde hace mucho tiempo las dirigencias del sindicato petrolero son sinónimo de una descarada corrupción y de colusión contra los intereses de la nación, lo que ha servido al grupo en el poder para crear ante el pueblo una pésima imagen del trabajador petrolero y desligarlo así de otros sectores de trabajadores y de la población en general, de ahí la necesidad de establecer vínculos con otros sectores sociales para la difusión y comprensión de las características y la importancia estratégica de su trabajo, sus luchas y, sobre todo, la diferencia entre ellos y sus actuales «representantes».

La coyuntura política que vive nuestro país en el contexto del cambio de gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, cuyo partido, Morena; obtuvo mayoría en ambas cámaras del poder legislativo, ha creado expectativas entre muchos trabajadores en el sentido de que se abrirán oportunidades para depurar sus sindicatos, el petrolero entre otros.
Sin embargo, conviene tener presente que en el proceso electoral reciente ganó el gobierno un candidato diferente de los dos que representaban la continuidad de una política desastrosa para el país y adversa para la gran mayoría del pueblo, pero el poder sigue en manos de los mismos.

Nadie duda de la necesidad de la práctica democrática en la vida sindical y para que esta se ejerza realmente debe ir acompañada de plena autonomía; de otra manera será más de lo mismo.


Compete únicamente a los trabajadores petroleros decidir de manera libre, democrática y en todo momento, el futuro de su organización gremial. Al próximo gobierno federal y a las autoridades que se nombren corresponderá la aplicación de la ley y la justicia.

 

 

 

 

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