#Psicología HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE. EL PROBLEMA DEL AMOR SIN LÍMITES.

Por: Eber Sosa Beltrán Maestro en Psicología Clínica,  activista interesado en los derechos humanos, en la equidad de género.   Éramos la pareja perfecta siempre lo decían cuando nos...

Por: Eber Sosa Beltrán

Maestro en Psicología Clínica,  activista interesado en los derechos humanos, en la equidad de género.

 

Éramos la pareja perfecta siempre lo decían cuando nos veían juntos, un ejemplo a seguir, con un futuro prometedor, teníamos todo para ser felices y les admiraba que nunca nos vieran discutir, éramos el complemento ideal, lo que muchos conocen sólo por lo que ven en las películas, ambos habíamos encontrado nuestra media naranja, y todo hubiera seguido siendo perfecto, como tenía que ser, si la sombra de la duda no se hubiera apoderado de mi cabeza.

No sé si empezó con una broma inocente, o fue una vez que llegaba más tarde de lo normal, o una mirada fija a alguien que no conocía, o esa insistencia inicial de querer un tiempo libre, de salir con amistades o con la familia, o fue todo junto lo que me nublaba la vista y me llenaba de sospechas, cuando hablaba de lo que sentía me decían que el problema era mi actitud posesiva, que eran inseguridades y celos, que eso era algo normal y que les pasa a todos, que lo que teníamos era más fuerte que cualquiera de estos problemas. Y yo me sentía en la completa desesperación hasta que conocí los cuestionamientos.

Empezaron con preguntas sencillas, ¿a qué hora llegas? ¿quién te llamó?¿Porqué te le quedas viendo?¿me amas? Y por extraño que pareciera, habiendo o no una respuesta, mi angustia se incrementaba desmedidamente, sin poderla detener, perdiendo el apetito y el sueño, con una intranquilidad cada vez más y más constante, al final me derrotaba y ocurría lo peor, lo que no hubiera querido que pasara jamás pero pasó, y después me arrepentí tanto que pedí una y mil veces perdón por lo que había pasado, prometiendo que todo iba a cambiar, que buscaríamos ayuda para salvar la relación.

Todo mejoraba, las cenas románticas, incluso el sexo fue mejor, me convencía nuevamente del verdadero amor capaz de todo hasta la muerte. Estaba en nuestro destino estar unidos hasta el final y fue cuando supe que si no sería de mi, entonces no sería de nadie mas, que preferiría morir que terminar, que la obsesión se apoderaba de todo mi pensamiento una vez más, buscando quien tenía la culpa en todo esto,  sé que fuiste tú y también en algún momento me dijiste que era yo, pero la idea de separarnos no iba a ser la solución, supe por eso que la opción para terminar con todo era una muerte.

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