#Salud CÓMO DETECTAR UN TRASTORNO DE LA ALIMENTACIÓN.

Por:  Betzabé Vancini Romero.  Psicoterapeuta   Esta es una breve guía para padres pero también lo es para amigos, parejas y roomies que pueden observar que alguien cercano tiene...

Fotografía de la Web

Por:  Betzabé Vancini Romero. 

Psicoterapeuta

 

Esta es una breve guía para padres pero también lo es para amigos, parejas y roomies que pueden observar que alguien cercano tiene inicios de un trastorno de la alimentación y que puede ayudar a la persona a recibir ayuda a tiempo.

Los trastornos de la alimentación tienen como origen la ansiedad aunque frecuentemente se piensa que el origen está en los valores estéticos que nos muestran los medios de comunicación y las redes sociales. Estos últimos influyen sin embargo, el trastorno no se presentaría si no hubiera una condición preexistente de ansiedad que en estos casos genera ideas obsesivas.

Estamos en la época en la que la mayor ola de estilo de vida es fit y hablemos muchas personas cuidando nuestros hábitos para tener una vida saludable, pero hay una línea muy delgada entre lo saludable y lo obsesivo. Existen muchos trastornos de la alimentación, no solo anorexia y bulimia y solo un profesional de la salud mental puede tratarlo.

El problema de los trastornos de la alimentación es que si no se detectan a tiempo, siempre evolucionan, pueden llegar a ser verdaderamente graves incluso fatales.

Es por esto que me pareció importante hacer una lista de signos que puedes encontrar en la conducta de alguien que comienza a tener un trastorno, no necesariamente para que tú intervengas pero sí para que puedas saber si algo pasa y es necesario recurrir con un profesional.

Estos son algunos de los signos que pueden observarse en las personas con inicios de trastornos en la alimentación:

⁃              Lleva un plan de alimentación excesivamente riguroso que incluye pesar la comida y comer gramos exactos.

⁃              No importa cuánto se le antoje un alimento, no lo come porque está fuera del plan o porque está mal.

⁃              Hace ejercicio más de 6 días a la semana y/o se ejercita todo su tiempo libre sin importar si ya lo hizo a otra hora del día.

⁃              Revisa todas las etiquetas de todos los productos que come o bebe.

⁃              Se pellizca frecuentemente los brazos, abdomen, caderas o se toca frecuentemente las clavículas o las muñecas.

⁃              Si come algo que está fuera de su dieta se ejercita excesivamente para “compensarlo”.

⁃              Se restringe el alimento por horas y después come en exceso hasta sentirse mal física y emocionalmente.

⁃              Experimenta culpa después de comer.

⁃              Se provoca el vómito en algunas ocasiones.

⁃              Le es difícil comer por las mañanas o amanece con náuseas frecuentemente.

⁃              Se fija mucho en el cuerpo de otras personas y frecuentemente compara el suyo con el de otros/as.

⁃              Coloca imágenes de personas con cuerpos atléticos en el refrigerador o en el espejo.

⁃              No puede parar de comer incluso si ya no tiene apetito, para hasta que la comida se acaba.

⁃              Cuando alguien le hace un cumplido sobre su cuerpo, se incomoda y lo deshecha inmediatamente.

⁃              Usa frases que denotan terror a subir de peso.

⁃              Tiene una báscula en casa.

⁃              Frecuentemente comenta sobre tallas de ropa o estilos de ropa que ‘solo se le ven bien a gente delgada.’

⁃              Tiene fobia a mirarse en el espejo o se siente muy mal al hacerlo.

⁃              Se siente inhibido/a en el aspecto sexual pues no desea que nadie le toque o le mire si su cuerpo está desnudo.

⁃              Tiene creencias de poder ser amado/a solo si se tiene el cuerpo ideal.

⁃              Ante el aumento de estrés deja de comer o come en exceso.

⁃              Es incapaz de percibir el peso perdido o siempre cree que no es suficiente.

Estas son solo algunas de las manifestaciones que puede tener un trastorno de la alimentación y que no son exclusivas de adolescentes o adultos jóvenes aunque suelen ser la población que más los padece. Lamentablemente, este tipo de trastornos pueden afectar a cualquier persona de cualquier edad y es de vital importancia tratarlos.

Usualmente, el tratamiento requiere un trabajo conjunto entre psicoterapeuta, nutriólogo/a y en algunas ocasiones es necesario el psiquiatra para que prescriba medicamentos para bajar la ansiedad y los pensamientos obsesivos o la depresión.

Estos trastornos NO SE QUITAN SOLOS ni son cuestión de ‘echarle ganas’. No atenderlos puede ser mortal.

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