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ETERNA JORNADA Pellizcos al neoliberalismo.

Por: Alfonso Díaz Rey* La cúpula empresarial se sintió traicionada con la presentación de la iniciativa presidencial para regular la subcontratación (outsourcing), práctica utilizada para incrementar la explotación del...

Por: Alfonso Díaz Rey*

La cúpula empresarial se sintió traicionada con la presentación de la iniciativa presidencial para regular la subcontratación (outsourcing), práctica utilizada para incrementar la explotación del trabajo asalariado, la evasión fiscal y de obligaciones de empresarios con los trabajadores; lo que se expresa, por un lado, en el crecimiento desmesurado de las ganancias y, por otro, en la precarización de la vida de millones de trabajadores y sus familias.

Gustavo de Hoyos (Coparmex) y

Ricardo Monreal (Senador Morena)

Tal reforma intenta modificar, en parte, la situación de indefensión y pérdida de conquistas sociales y derechos laborales que el neoliberalismo exacerbó contra los trabajadores con la subcontratación, en favor del capital, como una de las medidas para recuperar o evitar la caída de su tasa de ganancia, mediante una mayor explotación del trabajo.

Recordemos que la anterior iniciativa para regular la subcontratación fue prácticamente congelada por la oposición de la cúpula empresarial, con apoyo del senador Ricardo Monreal Ávila y la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde Luján, además de las bancadas del PRI, el PAN y el PRD, principalmente; en el caso del senador, él mismo lo manifestó, «por compromisos contraídos con los empresarios».

Acostumbrados los grandes empresarios a imponer sus intereses, que con la protección de los anteriores gobiernos, sus fieles guardianes y servidores, llevaron al país al borde de la ruina, ahora, cuando se trata de poner un poco de orden, se dicen engañados y atacados. Tratan de asustarnos con la pérdida de competitividad del país, sustentada, entre otras cosas, en el bajo nivel de salarios y el control casi total de los trabajadores.

Exigen flexibilidad laboral, que ha significado salarios cada vez más bajos, precarización del empleo y abatimiento de las condiciones de vida y trabajo; para ellos, en buena parte, eso es la «competitividad» que permite a nuestro país atraer la inversión local y extranjera.

Quieren continuar con la política antiobrera que surgió con los gobiernos posteriores al de Lázaro Cárdenas y se agudizó con la llegada de los noeliberales. Claman por el predominio de los sindicatos blancos o «charros», los contratos de protección patronal, la subordinación de las dirigencias sindicales y la protección de las autoridades. Todo, siempre, para los vencedores.

En aspectos laborales, fiscales y de seguridad social, la iniciativa del presidente López Obrador es significativa; sin embargo, el lado peligroso de medidas como esta es la ausencia de acciones colectivas por parte de los trabajadores, quienes en primera instancia debieran luchar por sus intereses y defender sus conquistas, como lo hicieron en tiempos del cardenismo y las tres décadas posteriores.

Esa aparente apatía presente en no pocos sectores de trabajadores es fruto del control ideológico, la represión y la corrupción a que han estado sujetos desde hace casi ocho décadas, situación que cobró fuerza en los últimos cuarenta años, con el advenimiento del neoliberalismo.

Ante esta situación es imprescindible sacudirse el control ideológico, tomar conciencia del papel que desempeñan en la sociedad y su importancia para el desarrollo y la construcción de un mejor país, uno que ofrezca una vida digna para todos sus habitantes.

Si nos conformamos con que una persona o un grupo tome las medidas o decisiones que conciernen a la mayoría, aun sean estas benéficas, estaremos expuestos a que otra persona o grupo haga lo opuesto, sin que hagamos más que, individualmente, quejarnos por lo que no hemos sabido conquistar y defender.

Cierto, como se señala líneas arriba, la iniciativa presidencial para regular la subcontratación es importante, sin embargo existen en el país muchísimas cosas de las que el neoliberalismo nos ha despojado, y la tarea para recuperarlas será ardua. Y esa no podrá ser tarea de una persona o un grupo. Será una tarea colectiva y en ella, necesariamente, tendrá que participar la mayoría de los trabajadores: las personas que con su esfuerzo cotidiano crean la riqueza y que, actualmente, sus condiciones de vida y trabajo se deterioran cada vez más.

Salamanca, Gto., 20 de noviembre de 2020.

* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

 

 

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