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#EternaJornada CONTRACORRIENTE/ CFE Y PEMEX.

Contracorriente Por: Alfonso Díaz Rey* Si en la actualidad la Comisión Federal de Electricidad produce y distribuye el 35% de la demanda nacional de energía eléctrica, y con la...

Contracorriente

Por: Alfonso Díaz Rey*

Si en la actualidad la Comisión Federal de Electricidad produce y distribuye el 35% de la demanda nacional de energía eléctrica, y con la reforma constitucional que se propone desde el poder ejecutivo se elevará a 54%, ello significará un gran avance, sin embargo, para los intereses de la nación, será insuficiente.

Tal aseveración no pretende descalificar los esfuerzos de la actual administración, cuya gestión, desde su inicio, está saturada de trabas y obstáculos, muchos de ellos «legales», que mediante «reformas» a la Constitución, a leyes generales y secundarias, a reglamentos y normativa, además de los organismos «autónomos», la permanencia de elementos corruptos en el poder judicial y la incrustación en el legislativo y en el ejecutivo de personajes que operan en contra de los cambios que el país necesita, todo ello conforma una serie de mecanismos creadosdurante los gobiernos neoliberales para proteger los intereses de la oligarquía local y la internacional.

Los neoliberales despojaron a la nación y entregaron al sector privado local y extranjero bienes y sectores estratégicos de la economía y de la nación, con lo que no solamente se cedsoberanía sino se afectó seriamente la seguridad nacional y quedóel país sujeto a los designios de poderosos grupos económicos.

En el caso de la electricidad, el control del 46% de los requerimientos de energía eléctrica implica el peligro de que en cualquier momento pueden provocar una situación caótica y catastrófica para el país. Traslademos este ejemplo a otras áreas,algunas con alto grado de privatización, como la banca, el transporte, los sistemas de información y comunicación, el petróleo y sus derivados, la salud, el agua, los sistemas de saneamiento, el campo, por citar algunos, y veremos la fragilidad de nuestra soberanía e independencia.

El actual gobierno, pese a los esfuerzos y buenas intenciones, no podrá restituir a la nación aquello de lo que los neoliberales la despojaron. No es una tarea sencilla, porque además de la amplitud y variedad del saqueo, y los obstáculos creados para defenderlo, la casi nula participación activa del pueblo y los trabajadores ha constituido la mayor traba para avanzar en ese sentido.

Parte importante de la responsabilidad por la insuficiencia de lo hasta ahora logrado, es de Morena como partido político. Perdió tres años en los que desdeñó el trabajo de organización, formación y concientización, para caer en pugnas internas por posiciones de poder que atendían intereses personales y de grupo que, además,indican la existencia de serias desviaciones como oportunismo, sectarismo y dogmatismo, entre otras, que flaco favor le han hecho al presidente en la primera mitad de su gobierno.

En los poco más de tres años que le restan al actual gobierno, se deberán sentar las bases para que el próximo logre avances sustanciales en la transformación que nuestro país requiere; para ello será necesaria una reestructuración de Morena, que implicaría el retorno a sus principios o, como alternativa, la organización independiente de la sociedad que, entre otras formas, dispute electoralmente, incluso a Morena, posiciones políticas que permitan impulsar tal transformación. No será fácil, pero algo habrá que hacer, porque de seguir como hasta ahora se le dará tiempo y oportunidad a la derecha para obstaculizar todo lo que se intente a favor del pueblo, y de preparar las condiciones objetivas y subjetivas que propicien su retorno; porque de logarlo, como dirían algunos, ¡que Dios nos coja confesados!