
En Salamanca, mujeres han denunciado distintos casos de acoso que generan preocupación sobre la seguridad y el respeto hacia su integridad, tanto en espacios privados como en plena vía pública.
Una fisioterapeuta compartió que, al atender a un supuesto paciente que la contactó por redes sociales, fue víctima de insinuaciones y conductas inapropiadas. Relató que la persona llegó a su consulta con actitudes sospechosas y se mostró renuente a seguir las indicaciones profesionales:
“Llegó y desde que llegó lo sentí muy raro, me incomodó (…) primero esta persona no quería ponerse short, quería que lo atendiera en bóxer, yo le proporcioné una toalla porque pues mi trabajo e
La joven explicó que durante la terapia el hombre llegó incluso a tocarse frente a ella.
“Cuando él, cuando yo le pasé la toalla, cuando se levantó y esto cuando estaba acostado, yo vi que se estaba tocando como por fuera de la ropa, vaya”.
Al finalizar la sesión, la situación se tornó más grave.
“Me dice que si no puedo hacerle más masaje, yo le comenté que yo tenía que atender a otra persona, y él estaba súper insistente en que quería que lo siguiera atendiendo a él, empezó ofreciéndome el doble, luego el triple (…) llegó al punto en el que me dijo que por favor siguiera, pero me ofrecía ya 5 mil pesos”.
Ante esto, la fisioterapeuta decidió bloquearlo y retirar sus anuncios, expresando lo incómodo e intimidante que resultó el hecho.
“Se me hizo feo que desvalorizara tanto mi trabajo y aparte que me intimidara y esto siento que es incluso un tipo de acoso”.
El problema no se limita a consultas privadas. Otra joven denunció haber sido agredida en pleno centro de Salamanca cuando regresaba del banco.
“Yo nada más siento así como que el empujón hacia la pared y cuando volteo siento el empujón (…) y el chavo pues se me deja ir, sea me atora en la pared con una mano del cuello y con otra pues me agarra una nalga”.
La víctima explicó que, paralizada por el miedo, apenas pudo reaccionar.
“Cerré mis ojos porque yo pues yo dije ahorita me va a dar un balazo, me va a encajar un cuchillo no sé (…) cuando abro otra vez los ojos volteo hacia la esquina y venía una pareja (…) hasta cuando yo veo a ellos es cuando yo reacciono y le digo a él suéltame y ella grita, suéltala”.
El agresor huyó tras intentar robarle la bolsa.
“Al momento de jalarme la bolsa (…) vuelve así como a agarrarme la nalga pero como de una forma muy pues muy brusca (…) mi bolsa se revienta (…) y él se va corriendo con el cordón en la mano, pero no con la bolsa”.
Ambos testimonios reflejan cómo distintas mujeres de Salamanca enfrentan situaciones de acoso, ya sea al ofrecer servicios profesionales o simplemente al caminar por la ciudad. En ambos casos, las víctimas señalaron la importancia de visibilizar estas conductas para prevenir que más personas sean afectadas.