
En medio de una ola de renuncias y despidos dentro del gobierno municipal, este miércoles trasciende que el ingeniero Adrián Peña presentó su renuncia como director general del IMPLAN (Instituto Municipal de Planeación) en Salamanca.
Aunque se desconocen los motivos oficiales de su salida, lo cierto es que su renuncia se suma a una larga lista de funcionarios que han abandonado la administración del presidente municipal César Prieto, ya sea por decisión propia o por presiones internas.
El IMPLAN, creado para proyectar el desarrollo urbano y territorial del municipio a mediano y largo plazo, juega un papel clave en la planeación ordenada de la ciudad. Su función es garantizar que obras, servicios y crecimiento poblacional estén pensados con visión y sustento técnico. La salida de su director, por tanto, no es un asunto menor.
Este organismo ha tenido altibajos durante la actual administración, con pocos resultados visibles, y ahora queda en la incertidumbre mientras el gobierno local intenta cubrir huecos cada vez más notorios en su estructura.
En los últimos días también se ha reportado la salida de varios directores y funcionarios de distintas áreas, algunos cesados sin explicación pública y otros renunciando de forma discreta. Lo que antes eran movimientos aislados, ahora parece una fuga masiva de talento o, en su defecto, una purga silenciosa.
El silencio de la administración sobre estas renuncias solo alimenta la sospecha de que algo no está funcionando como debería. Y mientras tanto, Salamanca sigue sin rumbo claro, con proyectos estancados, obras polémicas y un gobierno que, en lugar de fortalecer su equipo, parece estar deshaciéndose de él.