Aunque el aborto ya no está penalizado en México y las mujeres pueden exigirlo legalmente en los servicios de salud, en Guanajuato existe una realidad distinta, cada año, más de dos mil mujeres deciden interrumpir un embarazo fuera de los hospitales, acompañadas por la organización feminista denominada como «Las Libres».
La directora del colectivo, Verónica Cruz Sánchez, explica que la desconfianza hacia las instituciones públicas sigue siendo profunda. El miedo a ser juzgadas, el estigma social y la desinformación sobre el marco legal alejan a las mujeres de los hospitales, aun cuando la ley ya las protege.
Desde hace más de dos décadas, «Las Libres» se ha convertido en un referente nacional en la defensa del derecho a decidir. Su acompañamiento ofrece información clara, apoyo emocional y acceso seguro a medicamentos, en un ambiente de confianza que muchas mujeres no encuentran en los servicios oficiales.
En Guanajuato, un estado marcado por el conservadurismo, el tema continúa rodeado de prejuicios. Para Las Libres, sin embargo, la decisión de interrumpir un embarazo es un derecho humano que el Estado debe garantizar sin condiciones.































