La Dirección de Movilidad de Salamanca sigue sin ofrecer claridad en temas clave del transporte público, a pesar de que han transcurrido ocho meses desde el inicio de la actual gestión encabezada por Tadeo Manuel Gómez Pastrana.
Durante una entrevista realizada este jueves, el titular de la dependencia evidenció vacíos importantes en información básica sobre su propia área.
Uno de los puntos más relevantes fue la imposibilidad de precisar cuántas unidades del transporte público han sido retiradas tras las revisiones mecánicas que, según la propia dirección, se han estado realizando.
La falta de cifras concretas no es un detalle menor, se trata de un indicador fundamental para evaluar si existe realmente un proceso de supervisión y mejora del servicio. Sin embargo, la respuesta del funcionario se limitó a señalar que “esto no se hace de la noche a la mañana”, sin aportar datos que respalden avances o resultados tangibles.
En otro tema, al ser cuestionado sobre la inconformidad de automovilistas del primer cuadro de la ciudad por trabajos de pintura vial realizados en horarios de alta carga vehicular, la respuesta fue igualmente distante de la problemática cotidiana. Gómez Pastrana minimizó las quejas al afirmar que “a cualquier hora habrá descontento”, dejando de lado la posibilidad de ajustar la logística de estas acciones para reducir afectaciones.
La declaración deja ver una postura poco sensible ante una demanda ciudadana concreta, organizar los trabajos en horarios menos conflictivos para evitar congestionamientos innecesarios.
Otro de los puntos abordados fue el semáforo ubicado en la esquina de Matamoros y Sol, señalado por ciudadanos como uno de los ejemplos más claros de mala planeación en la ciudad. A pesar de haber sido instalado, el dispositivo nunca ha entrado en funcionamiento, convirtiéndose en un elemento inservible dentro de la infraestructura vial.
El director atribuyó la situación a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), deslindando a la dependencia municipal de responsabilidad directa. No obstante, el cuestionamiento de fondo permanece; la instalación de un semáforo implica planeación, diagnóstico y coordinación previa, por lo que su inutilidad abre dudas sobre la calidad de los procesos internos.
La entrevista deja una percepción clara, a ocho meses de gestión, la Dirección de Movilidad aún no logra traducir su trabajo en resultados verificables ni en respuestas concretas a problemáticas visibles en la ciudad.
Más allá de los señalamientos puntuales, el fondo del asunto radica en la falta de información, de seguimiento y de una estrategia que pueda ser comunicada con claridad a la ciudadanía. En una ciudad donde la movilidad impacta directamente la vida diaria, la ausencia de datos y de decisiones bien justificadas no pasa desapercibida.
Hoy, el cuestionamiento no solo es qué se ha hecho, sino cómo se está haciendo… y si realmente se está avanzando en la dirección correcta. Porque en Salamanca, moverse todos los días ya es complicado; lo que no debería serlo es obtener respuestas claras por parte de la autoridad.































