En los bosques de la Sierra Gorda de Guanajuato la naturaleza sigue dando señales de vida que llaman la atención.
Primero fue el jaguar, un depredador que parecía imposible de encontrar en esta región y que fue registrado gracias a cámaras trampa. Ahora, investigadores han observado a una ardilla voladora, un pequeño mamífero nocturno que se desplaza entre los árboles planeando con ayuda de una membrana de piel llamada patagio, que se extiende desde sus muñecas hasta los tobillos.
La aparición de esta especie tiene un peso especial: la ardilla voladora es escasa en México y se encuentra en peligro de extinción. Su supervivencia depende de bosques maduros de encino y pino-encino, ecosistemas que han sido reducidos por la deforestación y el avance de proyectos humanos. Que haya sido registrada en Guanajuato significa que todavía existen rincones de la Sierra Gorda capaces de sostenerla, lo que convierte a la región en un refugio vital.

































