Luego del ataque armado ocurrido en la comunidad de Loma de Flores, en Salamanca se ha generado otro problema que golpea directamente a las familias, pues se ha registrado un aumento en las extorsiones telefónicas.
De acuerdo con información dada a conocer por la Dirección de Seguridad Pública, se han detectado al menos seis intentos recientes de extorsión, varios de ellos utilizando como argumento los hechos violentos del fin de semana para asustar a las víctimas y exigir dinero. La mayoría de estas llamadas, señalaron, tendrían origen en centros penitenciarios.
Aunque las autoridades afirman que cerca del 90% de estas llamadas son falsas, la realidad es que el miedo ya está sembrado entre la población. En lugar de tranquilidad, los ciudadanos enfrentan ahora amenazas telefónicas que se aprovechan de la violencia que vive el municipio.
Como respuesta, el gobierno municipal informó que se han reforzado los patrullajes con apoyo de corporaciones estatales y federales. Sin embargo, para muchos salmantinos esto suena a una medida repetida que no ha logrado frenar la percepción de inseguridad que crece tras cada hecho violento.
Además, el principal llamado oficial ha sido que la gente no conteste números desconocidos y que en caso de recibir una llamada de extorsión, cuelgue y denuncie al 911 o al 089. Para una ciudadanía que vive con temor la recomendación resulta insuficiente y deja la sensación de que la responsabilidad recae más en la víctima que en una estrategia sólida de prevención.
Mientras tanto, Salamanca enfrenta un doble golpe, por un lado la violencia armada y por otro, delincuentes que usan ese contexto para intentar sacar provecho.

































