En la zona norte de Salamanca, entre la calle Lázaro Cárdenas y el Bulevar Bicentenario, los habitantes del residencial Cipreses denuncian la quema constante de un baldío contiguo a su fraccionamiento, lo que genera daños a la salud de los habitantes de la zona.
El terreno, cubierto de maleza, hierba seca y plagado de animales rastreros, se convierte en un foco de incendio cada vez que el sol intenso y el llamado “efecto lupa” se combinan con la acción humana. El resultado es siempre el mismo: columnas de humo que invaden las viviendas y obligan a los vecinos a respirar aire contaminado, con graves riesgos para la salud.
“Es nocivo, nos afecta directamente. En ocasiones hemos tenido que organizarnos para salir a apagar el fuego, pero las condiciones del predio lo hacen casi imposible”, comenta una vecina del fraccionamiento.
La denuncia no solo apunta a quienes prenden fuego de manera intencional, sino también al propietario del terreno, a quien responsabilizan por no mantenerlo limpio ni en condiciones óptimas. Los vecinos exigen sanciones y la intervención inmediata de las autoridades municipales y ambientales, pues consideran que se trata de un problema de salud pública que no puede seguir siendo ignorado.
































