Aunque en Salamanca ya se aplica un nuevo Reglamento de Tránsito y Vialidad, todavía es común observar a motociclistas que circulan sin casco, no respetan los semáforos y transportan a niñas y niños en condiciones que pueden poner en riesgo su integridad.
En distintos puntos de la ciudad se siguen presentando estas conductas, que no solamente representan un peligro para quienes viajan en motocicleta, sino también para peatones y otros conductores. Entre las situaciones que llaman la atención están los motociclistas que cruzan cuando el semáforo está en rojo, quienes viajan sin protección y aquellos que llevan menores de edad que, por su tamaño o edad, no pueden sujetarse adecuadamente a la unidad.
De acuerdo con información difundida en septiembre por la Dirección General de Movilidad, el 70 por ciento de las infracciones que se aplicaban semanalmente en Salamanca correspondía a motociclistas. Entre las faltas más frecuentes se encontraba precisamente el traslado de menores de edad, en algunos casos sin casco.
Con el nuevo reglamento, que entró en vigor el 21 de septiembre, las sanciones económicas por incumplir las disposiciones viales pueden ir de los 1,500 a los 3,000 pesos, dependiendo de la gravedad de la falta. Además, la autoridad puede retirar la motocicleta y enviarla a la pensión cuando se detecte que transporta a menores o personas que no pueden sostenerse por sí mismas, especialmente si viajan sin casco.
Las multas digitales comenzaron a aplicarse junto con la entrada en vigor de la normativa. De acuerdo con lo informado por Movilidad, los agentes pueden generar la infracción mediante terminales electrónicas, documentar la falta y entregar un comprobante para realizar el pago.
Así, mientras continúan los operativos de vigilancia, las conductas de algunos motociclistas siguen siendo visibles en las calles de Salamanca. Respetar los semáforos, utilizar el casco y evitar transportar a menores que no cumplen con las condiciones de seguridad no debería depender únicamente de la presencia de un agente de tránsito, sino de la responsabilidad de quienes conducen.


































