En Salamanca, los operadores del transporte público decidieron mostrar la otra cara de la moneda.
Mientras los pasajeros suelen señalar deficiencias en el servicio y critican a los choferes en redes sociales, los conductores aseguran que también enfrentan situaciones difíciles y piden respeto hacia su trabajo y hacia las unidades.
Un chofer relató que desde las cinco de la mañana comienza su día limpiando y trapeando el camión para que al iniciar la ruta los usuarios encuentren las mejores condiciones. Sin embargo, lamenta que muchos pasajeros no lo valoren ya que comen y dejan su basura en el piso, rayan los asientos y las paredes y al final son los operadores los perjudicados de este actuar.
Los operadores también señalaron que algunos pasajeros los presionan para detenerse en lugares prohibidos, lo que puede generar multas que ellos mismos deben pagar.
Los choferes aprovecharon para hacer un llamado al presidente municipal, pues aseguran que sus condiciones laborales son precarias, pues trabajan jornadas de más de 16 horas, de cinco de la mañana a nueve de la noche, sin sueldo fijo, sin seguro médico ni dental, y en ocasiones deben comprar sus propios uniformes.
Estos mismos recuerdan a la población que así como se exige calidad en el servicio, ellos piden educación y respeto a sus pasajeros, recordándoles que al igual que ellos también tienen una familia que en casa les espera.
































