La violencia que golpeó fuertemente a Guanajuato el pasado domingo, provocó un efecto negativo inmediato en la economía de la entidad.
Los ataques registrados en 23 municipios obligaron a comerciantes a cerrar de manera anticipada las cortinas de sus negocios, generando pérdidas que se estiman en hasta 500 millones de pesos.
Ayer lunes, aún con la tensión latente, varios establecimientos permanecieron cerrados como medida de prevención, mientras otros apenas retomaban actividades con cautela. Hoy martes, aunque la mayoría de los comercios decidió abrir sus puertas, todavía algunos permanecen cerrados, reflejando el miedo y la incertidumbre que aún se encuentran entre los empresarios y consumidores.
Comerciantes y ciudadanos esperan que las autoridades refuercen la seguridad para que las calles y los negocios puedan recuperar la tranquilidad y normalidad que el día domingo, desgraciadamente, indican comerciantes, se perdió por completo.


































