La vida de la maestra Rosario cambió de un día para otro, ya que después de casi 28 años dedicada a la enseñanza, hoy enfrenta la diabetes mientras intenta salir adelante vendiendo artículos en los tianguis de Salamanca, como el de Nativitas.
Su historia no solo habla de trabajo y esfuerzo, sino de una lucha que lleva años sin resolverse, es decir, la búsqueda de su pensión.
Todo comenzó en 2014, cuando fue separada de su trabajo en circunstancias que, asegura, no fueron justas.
“Yo tengo 12 años. El día 13 de octubre del 2014 me separaron de la escuela con un acta falsa, firmada por el licenciado que ahorita está en el departamente jurídico en Guanajuato, en la Secretaría de Educación, él se llama Juan Manuel Ruelas Santoyo”
Ese momento marcó un antes y un después en su vida y recuerda que la situación ocurrió dentro del salón de clases, frente a sus alumnos.
“Llegó a la escuela con varios abogados y me dijo que pues hasta ahí terminaba mi trabajo y bueno, por no hacer grande el asunto, pues me salí, me salí del salón porque llegaron a mi salón. Mis alumnos incluso, todos se salieron conmigo porque en apoyo a lo que me estaba pasando”
Tras perder su empleo, inició un proceso legal con la esperanza de recuperar su trabajo o recibir lo que le correspondía por ley. Sin embargo, el resultado no fue el esperado.
“Me vine a buscar acá afuera a un abogado y él entabló una demanda en contra de la Secretaría buscando mi reinstalación por despido injustificado, pero no se logró nada y en 2017 me hicieron firmar entre el sindicado y la Secretaría me hicieron firmar un convenio en donde yo aceptaba solo mi pago de prima de antigüedad, no me pagaron finiquito, ni me pagaron la pensión”
Ante la falta de respuesta, buscó ayuda en distintas instancias, tanto estatales como federales, sin obtener una solución clara.
“En México acudí al gobierno del estado porque antes había acudido.. allá acudí al gobierno federal y aquí yo ya habí acudido al gobierno del estado y no me habían dado solución”
Su caso la llevó a continuar el proceso en otras dependencias, tratando de avanzar en su lucha legal.
“En la Fiscalía de México me dijeron: ‘tiene que ir al tribunal administrativo, que debe de haber uno en Guanajuato y ahí en Salamanca está funcionando en el edificio Paola’. Ahí fui y ya traje un oficio de allá de México”
A pesar de seguir todos los pasos, asegura que las respuestas han sido limitadas.
“En agosto de este año pasado entablaron una demanda en contra del ISSEG para reclamar mi pensión jubilatoria, entonces el ISSEG no acudió a las citas que le daban en el tribunal y entonces en diciembre contesto diciendo que yo no tenía la edad para poderme pensionar porque yo cuando me separaron de la escuela tenía 54 años”
Actualmente, el caso continúa en proceso y ha llegado hasta instancias más altas, donde busca una resolución definitiva.
“Ahorita acaba de entablar el juicio de amparo que se fue otra vez hasta México, a la Suprema Corte de Justicia y en donde él está reclamando el pago de mi pensión, porque él me dice que mi relación con la Secretaría venció hasta 2017 cuando firmé yo el convenio con la Secretaría de que me iban a pagar la prima de antigüedad, pero no me pagaron como le digo, ni finiquito, ni pensión jubilatoria. Es lo que estoy reclamando, mi pensión jubilatoria”
En el camino también ha enfrentado decisiones que considera injustas y que no reflejan los años que trabajó.
“Gobierno Federal me ha canalizado a varias instancias. De hecho me volvió a canalizar a la Defensa del Trabajo aquí a Guanajuato, pero francamente ahí también la abogada de ahí se… pues yo siento que como que se vendió porque en ese momento que ella dio su fallo en relación con la demanda que yo había entablado para la Secretaría de Educación, nada más condenó a la Secretaría que me hiciera el pago de 20 mil pesos. Yo con 20 mil pesos no iba a cubrir los 27 año 7 meses que yo trabajé para la Secretaría”
A pesar de todo, la maestra Rosario no pierde la esperanza y está decidida a seguir luchando, aunque eso implique volver a viajar y tocar más puertas.
“Yo ahorita voy a volver a regresar (a México) para poder pedir una entrevista con el magistrado de la Suprema Corte y plantearle mi caso directamente para ver si me otorga el amparo y que el ISSEG me pueda pagar mi pensión”
Hoy, su realidad es distinta, entre la venta en el tianguis y sus problemas de salud, continúa enfrentando el día a día, mientras espera que su caso finalmente sea escuchado.


































