Desde las estrellas llegaron Melchor, Gaspar y Baltasar, montados en sus brillantes camellos que parecían dejar huellas de luz en cada calle por donde pasaban, entregando juguetes a los niños de Salamanca.
Primero fueron vistos en la comunidad de Cerro Gordo, donde los vecinos tomaron fotografías del momento en que los Reyes aparecieron cargados de juguetes y sonrisas. Pero su recorrido no terminó ahí, minutos antes de la medianoche, se dejaron ver en la Plaza Cívica Miguel Hidalgo, despertando la alegría de quienes aún paseaban por la Zona Centro del municipio petrolero.
Después, la magia se extendió hacia colonias como San Juan de la Presa, Bellavista, El Vergel, Las Estancias y Villa Salamanca 400, donde los niños miraban al cielo con ilusión, convencidos de que los Reyes habían pasado por su calle.
También hubo destellos mágicos en comunidades como Los Prietos, San José de Mendoza, Valtierrilla, entre otras, en donde los pequeños aseguraron haber escuchado campanitas y risas que venían del aire.
Al amanecer, los hogares de Salamanca se llenaron de muñecas, carritos, pelotas y juegos de mesa que aparecieron como por arte de magia. Los niños despertaron con sonrisas gigantes, sabiendo que los Reyes Magos habían cumplido su promesa de traer alegría y diversión a sus casas.
La ciudad entera se iluminó con la ilusión de los más pequeños, recordando que cada 6 de enero en la madrugada la magia viaja por las calles, colonias y comunidades de Salamanca, dejando huellas de felicidad que duran todo el año.





























