A casi cinco años del atentado con una bomba que estremeció a Salamanca la noche del 19 de septiembre de 2021, la señora Ma. Esmeralda Cárdenas Magallón, de 78 años de edad, enferma de hipertensión y con problemas pulmonares, pide apoyo a las autoridades municipales para evitar que los restos de su hijo, Mario Alberto Hernández Cárdenas, sean exhumados y enviados a la fosa común por falta de pago, como le indican empleados de panteones municipales.
La mujer relata que personal del panteón Villa de la Paz, administrado por el gobierno municipal, les ha exigido 20 mil pesos antes del próximo 19 de septiembre, fecha que coincide con el cumpleaños y el aniversario luctuoso de Mario, advirtiendo que de no cubrir la cantidad, el cuerpo sería retirado de su tumba y aventado a la fosa común. La madre de Mario asegura que no tiene ese dinero, pues vive con una pensión pequeña y se encuentra sola, pues desde el año 2021 abandonó Salamanca por motivos de sus seguridad.
El recuerdo de aquella noche sigue vivo en la memoria de los salmantinos, un paquete con apariencia de regalo fue entregado en el bar “Barra 1604”, donde Mario celebraba su cumpleaños junto a Mauricio Salvador Romero Morales, amigos y trabajadores del lugar. Al abrirlo, el artefacto explosivo detonó, arrebatando la vida de ambos y dejando cinco heridos. La Fiscalía General del Estado calificó el hecho como un atentado planeado por Eduardo Ramírez Flores y su esposa Georgina, quienes fueron sentenciados a 114 años y 9 meses de prisión por homicidio calificado.
Aunque la justicia penal dictó sentencia, la reparación moral y económica prometida nunca llegó, pues la señora Cárdenas recuerda que en aquel entonces el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo le asignó abogados para acompañar el proceso y garantizar el pago por daño moral, recurso que hasta hoy no ha recibido.
La madre también recuerda que, tras el atentado, César Prieto, quien aún no tomaba posesión como presidente municipal, acudió a rendir guardia de honor junto a los restos de Mario. Hoy, la señora Esmeralda le pide directamente su ayuda para que no se exhuman los restos de su hijo y se respete la memoria de quien fue víctima de uno de los actos más escalofriantes registrados en Salamanca y que se cumpla con la indemnización que la ley establece para las víctimas indirectas de un crimen.


































