La tensión en Medio Oriente escaló de manera grave este 28 de febrero luego de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques coordinados contra Irán, provocando una respuesta inmediata por parte del gobierno iraní y encendiendo las alertas a nivel mundial.
De acuerdo con los primeros reportes internacionales, la ofensiva estuvo dirigida a instalaciones estratégicas y objetivos militares dentro de territorio iraní, incluyendo zonas cercanas a la capital, Teherán. Las explosiones generaron escenas de pánico entre la población y movilización inmediata de fuerzas de seguridad.
Washington y Tel Aviv justificaron la acción señalando que buscaban frenar amenazas relacionadas con el programa nuclear y el desarrollo de misiles iraníes. Ambos gobiernos sostienen que la operación tenía como objetivo “neutralizar riesgos inminentes” para su seguridad.
Horas después, Irán respondió lanzando misiles y drones contra objetivos en Israel y contra bases militares estadounidenses ubicadas en distintos países del Golfo Pérsico. Algunos proyectiles fueron interceptados por sistemas de defensa, pero se reportaron explosiones y daños en varias zonas.
La respuesta iraní elevó el temor de que el conflicto se extienda más allá de los tres países involucrados, ya que en la región operan bases militares y aliados estratégicos que podrían verse arrastrados a una confrontación mayor.
Tras los ataques, en varias ciudades iraníes se reportaron largas filas en gasolineras y movimientos de personas buscando salir de zonas consideradas de riesgo. También se han reforzado medidas de seguridad en Israel ante posibles nuevos lanzamientos.
Hasta el momento no existe un balance oficial definitivo de víctimas o daños materiales, pero la comunidad internacional ha llamado a la moderación ante el riesgo de una escalada regional.
La ofensiva ocurre después de meses de tensión por el programa nuclear iraní y negociaciones que no lograron avances concretos. Israel ha señalado en repetidas ocasiones que considera a Irán una amenaza directa, mientras que Estados Unidos ha endurecido su postura frente al gobierno iraní.
Analistas advierten que este nuevo episodio podría marcar el inicio de un conflicto más amplio si no se logra contener la escalada en los próximos días.
Por ahora, el panorama es incierto. Lo que comenzó como una operación militar puntual ya generó represalias y mantiene al mundo atento ante la posibilidad de una confrontación de mayores dimensiones.


































