Durante 2025 se registró una disminución histórica en las muertes de migrantes por ahogamiento en el Río Bravo, uno de los puntos más peligrosos en la frontera entre México y Estados Unidos.
De acuerdo con autoridades de Protección Civil y cuerpos de rescate de Nuevo Laredo, solo tres personas migrantes perdieron la vida por ahogamiento a lo largo del año, una cifra considerablemente menor en comparación con años anteriores, cuando los casos oscilaban entre ocho y hasta 20 fallecimientos anuales.
Los registros oficiales indican que en 2024 se contabilizaron ocho muertes, en 2023 fueron nueve, y en 2022 se reportaron al menos diez, lo que coloca a 2025 como el año con menos víctimas por esta causa en al menos una década.
Las autoridades informaron que los tres casos ocurridos durante 2025 se presentaron en distintos meses y que los cuerpos fueron recuperados gracias a operativos de rescate acuático, realizados en coordinación con instancias de ambos lados de la frontera.
Este descenso ha sido atribuido a una combinación de factores, entre ellos mayor vigilancia en la zona, acciones preventivas, alertas a la población migrante y coordinación binacional, aunque también influyen cambios en las rutas migratorias y en los flujos de cruce.
Pese a esta reducción, los cuerpos de emergencia advirtieron que el Río Bravo continúa siendo altamente peligroso, debido a sus corrientes irregulares, desniveles, baja visibilidad y cambios repentinos en el caudal, por lo que reiteraron el llamado a no intentar cruzarlo.





























