De acuerdo con Díaz Díaz, familias enteras abandonan sus hogares, cierran negocios y comunidades poco a poco se van quedando sin población, esto ocurre en al menos cuatro municipios del estado.
El líder religioso expresó su tristeza al relatar que, en visitas pastorales, ha conocido testimonios de familias que han huido tras sufrir la pérdida de algún miembro a manos de la violencia. “Se siente un dolor, de tristeza, de inseguridad, de encerramiento y muchas familias han salido de las comunidades”, compartió.
Los municipios más afectados, según el obispo, son Irapuato, Valle de Santiago, Salamanca y Pénjamo. Sin embargo, aclaró que el fenómeno ocurre de manera silenciosa y dispersa, sin estadísticas oficiales que permitan dimensionar la magnitud del problema en todo el estado de Guanajuato.
Enrique Díaz, describió que este desplazamiento forzado ocurre “por etapas”, en cada caso, las familias optan por marcharse sin anunciarlo, intentando ocultarse para proteger su vida. “Sí, es alarmante el número de personas que han salido de sus comunidades o que han cerrado sus negocios, aunque sean pequeños, por inseguridad”, finalizó.
El obispo lamentó que los asesinatos continúen y que la dignidad humana parezca haberse perdido en medio de la violencia, subrayando que urge que se recupere la paz y la seguridad por el bien de las comunidades.































