El camino que conecta la ciudad de Salamanca con la comunidad de Mancera se ha convertido en un ejemplo de los problemas de infraestructura vial que enfrentan varias zonas del municipio. Habitantes y automovilistas que utilizan esta vía diariamente señalan que el trayecto presenta deficiencias en señalización, obras inconclusas y acumulación constante de basura a los costados del camino.
Uno de los puntos que más preocupa a quienes transitan por esta ruta es la zona del puente que continúa sin ser ampliado pese al incremento de residentes en el lado poniente.
A esta situación se suma el deterioro del entorno del camino, donde en distintos tramos se ha formado un tiradero de basura a cielo abierto en los costados de la vialidad. Bolsas, escombros y desechos domésticos son visibles a lo largo del trayecto, lo que no solo afecta la imagen de la zona, sino que también genera problemas ambientales y sanitarios.
Vecinos de comunidades cercanas señalan que este problema no es reciente y que la acumulación de basura se ha vuelto cada vez más frecuente, aparentemente sin que exista una estrategia clara de vigilancia o limpieza por parte de las autoridades.
Para quienes utilizan esta carretera de manera cotidiana, ya sea para trabajar, estudiar o trasladarse hacia la cabecera municipal; la situación refleja una falta de atención a la infraestructura vial en zonas que siguen creciendo en movilidad.
En un municipio donde constantemente se anuncian proyectos y obras públicas, habitantes consideran que el mantenimiento de caminos ya existentes debería ser una prioridad, especialmente en rutas que conectan a diversas comunidades con la ciudad.
Mientras tanto, el camino hacia Mancera continúa operando entre señalización deficiente, una obra cuya funcionalidad sigue siendo cuestionada y un entorno cada vez más deteriorado por la acumulación de basura, una combinación que para muchos refleja el abandono de una vía utilizada todos los días por cientos de personas.
































