Grupo de peregrinación de la Santa Cruz, originaria de Celaya, avanza junto con otros contingente de feligreses con rumbo a la Basílica de San Juan de los Lagos, llevando con ellos una tradición de muchos años en donde lo principal es el amor y la devoción.
Dicho grupo salió de Celaya el martes 20 de enero y tienen previsto llega a la Basílica el miércoles 28, tras recorrer kilómetros de carretera en donde ponen en peligro su integridad física, pero para ellos lo importante es asistir a dar gracias esperando tenga más vida para poder seguir realizando el recorrido.
Este año, la lluvia constante en Villagrán, a la altura de la Harinera Pirineos, empapó su ropa y cobijas, obligándolos a seguir con frío y cansancio, sin embargo, ninguno perdió el ánimo ni la devoción. Para algunos es un viaje que realizan año con año, para otros, apenas la primera o segunda ocasión.
Todos comparten la misma ilusión de llegar a la Virgen de San Juan para agradecer favores recibidos, pedir por la salud de un familiar o cumplir con una manda personal, el camino no es sencillo, pues viajan acompañados de niños y piden a los conductores tener conciencia, pues aseguran que en municipios como León han sido objeto de rechazo, incluso con automovilistas que les avientan el carro.
Así como ellos, diversos grupos de peregrinos salen de distintas partes de la República, y dependiendo de la distancia son los días que recorren, cabe mencionar que cada contingente lleva consigo medicamento y material de curación para atender cualquier situación en el trayecto como pueden ser ampollas en los pies hasta casos en que a alguien se le baje la presión.
La comunidad salmantina los observa con respeto y algunos vecinos les ofrecen alimentos, cobijas, suéter y palabras de aliento, es por esto que ven en la gente salmantina su calidez que les motiva para volver.





























