En la calle Guerrero existe una obra que, lejos de mejorar la vialidad, dejó un registro dañado en plena vialidad, por lo que vecinos solicitan que se repare por la seguridad de los peatones.
Habitantes de la zona señalan que las autoridades han emprendido la apertura de calles “a lo loco”, sin planeación ni cuidado, generando más problemas que soluciones. Lo que debería ser obra pública para beneficio de la comunidad se ha transformado en una molestia de calles cerradas, sin espacio para estacionarse y obstruyendo las entradas de los domicilios y negocios de la zona.
La indignación crece porque, además de los riesgos, las obras han afectado la movilidad y la actividad comercial, dejando a los vecinos con la sensación de que el municipio actúa sin escuchar ni prever las consecuencias.
El llamado es para que se realice el cambio de la tapa de dicho registro como medida de prevención de posibles caídas, pues los alumnos de las escuelas por la zona han regresado a clases y la mayoría de ellos camina por la zona para volver a sus respectivos domicilios.





























