En Salamanca, cientos de personas se congregaron este viernes 3 de marzo para presenciar el Viacrucis organizado por el Grupo San Felipe de Jesús de San Agustín, una representación que más allá de ser un acto religioso, se ha convertido en una de las tradiciones más significativas para la comunidad.
Esta práctica tiene sus raíces en la época colonial, cuando los españoles introdujeron la representación de la Pasión de Cristo como una forma de evangelización. Con el paso del tiempo, esta tradición fue adoptada y transformada por las comunidades mexicanas, quienes le dieron un sentido propio, cargado de identidad, fe y participación colectiva.
“Es muy importante comprender que nosotros como mexicanos hemos heredado una importante tradición justamente a través de la llegada de los españoles, pero que nosotros ya como mexicanos poco a poco la hemos ido modificando, le hemos dado una esencia muy especial”
Hoy en día, el Viacrucis no solo recuerda un momento clave de la historia religiosa, sino que también transmite valores que siguen vigentes en la vida cotidiana.
“Encontramos aquí un profundo mensaje en el cual, nosotros como seres humanos debemos continuar siendo buenos humanos, buenas personas. Continuando siempre haciendo el bien a los demás”
Para quienes participan directamente en la representación, el proceso va más allá de actuar. Implica preparación, investigación y una conexión emocional con el personaje que interpretan.
“La verdad yo cuando me pongo hacer este tipo de papeles, me pongo a ver diferentes tipos de documentaciones, videos, para meterme un poco más en el personaje y pues así se siente como si estuviera ahí, en esos momentos viviéndolo”
El resultado es una experiencia que no solo impacta a los participantes, sino también a quienes asisten, generando un ambiente de reflexión y unión comunitaria.
“De verdad es una experiencia sumamente muy bonita. Este sentimiento de fe, de amor y de poder contribuir con Dios, con nuestro señor Jesucristo, pero también con la comunidad”
Además, uno de los objetivos principales de este tipo de actividades es involucrar a las nuevas generaciones, en un contexto donde, según señalan los organizadores, es cada vez más necesario fortalecer los valores y la identidad.
“Nos da emoción que estén aquí porque ya ves ahorita loa juventud está… pues anda muy perdida y eso, pero precisamente por eso hacemos las convocatorias para que los niños, los jóvenes, se acerquen y todos vivan esta experiencia”
Así, el Viacrucis en Salamanca no solo representa un acto de fe, sino también un puente entre generaciones, una tradición que se transforma con el tiempo, pero que mantiene intacto su propósito, reunir a la comunidad en torno a valores, historia y espiritualidad.
































