Un fatal accidente ferroviario en la comunidad de Nizanda ha conmocionado al sureste mexicano.
El Tren Interoceánico, pieza central del proyecto estratégico del Istmo de Tehuantepec, se descarriló mientras cubría la ruta hacia Matías Romero Avendaño, dejando un saldo preliminar de 13 personas fallecidas y 98 heridos.
El siniestro ocurrió cuando varios vagones del convoy —que transportaba a 240 pasajeros y nueve tripulantes— se salieron de las vías por causas aún bajo investigación. Testigos en la zona describieron escenas de angustia y caos absoluto mientras los habitantes de Nizanda se apresuraban a auxiliar a las víctimas atrapadas entre los restos del tren.
Ante la magnitud del desastre, la Secretaría de Marina (SEMAR) activó de inmediato los protocolos de alta prioridad, desplegando un operativo conjunto con autoridades estatales y federales que incluyó:
Puente aéreo: Helicópteros para el traslado de heridos críticos.
Apoyo terrestre: Un despliegue masivo de ambulancias y brigadas médicas.
Solidaridad civil: Ciudadanos locales establecieron los primeros puntos de auxilio.
Este accidente representa un duro golpe para el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), una infraestructura clave diseñada para conectar los océanos Atlántico y Pacífico, y que hoy se encuentra bajo el escrutinio público debido a este trágico evento.
































