La tragedia ocurrida en la comunidad de Loma de Flores, en Salamanca, sigue revelando el profundo impacto humano que dejó la violencia desatada durante la tarde del domingo. Entre las víctimas confirmadas se encuentra Carlos “Charly” Moreno, baterista del grupo Reencuentro Norteño, cuya muerte ha cimbrado no solo a su familia y amigos, sino también a la escena musical local y a una comunidad que hoy llora a los suyos.
Junto a él, también han sido identificadas otras personas que perdieron la vida en el ataque: Martín y Carmelita, nombres que hoy representan historias truncadas, familias en duelo y una herida abierta en Salamanca.
Músicos cercanos a Reencuentro Norteño confirmaron el fallecimiento de Charly Moreno a través de redes sociales, donde expresaron su solidaridad con todas las familias afectadas.
“Hoy nos unimos a la pena que embarga a todas las familias afectadas en los hechos sucedidos en Loma de Flores, en especial para la familia Moreno, por la irremediable pérdida de nuestro gran amigo Charly. No hay palabras para describir tantos sentimientos, Dios con ustedes”, compartieron.
La batería de Charly, que durante años marcó el ritmo de celebraciones, reuniones familiares y eventos comunitarios, quedó en silencio de manera abrupta tras una agresión armada que convirtió un espacio de convivencia en escenario de horror. Lo mismo ocurrió con las vidas de Martín y Carmelita, quienes no estaban ahí para morir, sino para vivir, convivir o trabajar.
Además de las víctimas ya identificadas, aún existen personas cuya identidad no ha sido confirmada oficialmente, lo que añade otra capa de dolor; familias que esperan una llamada, un nombre, una certeza. Víctimas anónimas que, aunque todavía sin rostro público, merecen el mismo respeto, memoria y justicia.
La comunidad salmantina ha manifestado en redes sociales su dolor, indignación y hartazgo ante los hechos de alto impacto registrados este fin de semana. Las reacciones también han estado acompañadas de fuertes cuestionamientos hacia el gobierno municipal, particularmente hacia el presidente César Prieto, a quien ciudadanos señalan por la grave crisis de seguridad que atraviesa el municipio.
Mientras Salamanca enfrenta uno de sus inicios de año más violentos, con 44 asesinatos registrados hasta el momento, además de múltiples privaciones ilegales de la libertad, ciudadanos reprochan la ausencia de resultados efectivos y la falta de una estrategia clara para frenar la violencia.
Loma de Flores no es solo una cifra más. Es Charly. Es Martín. Es Carmelita. Y también son aquellos cuyos nombres aún no conocemos, pero cuya pérdida pesa igual. Salamanca vuelve a estar de luto, y la exigencia social es clara: no normalizar la violencia, no reducirla a estadísticas y no olvidar a quienes ya no están.

































