Una tarde de fútbol terminó en tragedia en la comunidad de Loma de Flores, en Salamanca, cuando un grupo armado irrumpió en una finca donde se realizaba un partido y abrió fuego contra los asistentes. El ataque, ocurrido ante familias completas y jugadores, dejó una escena de pánico, muerte y caos.
El saldo preliminar fue de 17 personas asesinadas y 7 más lesionadas, algunos de ellos en estado crítico. Aunque las cifras oficial fue de 11 personas asesinadas y 12 más lesionadas. De acuerdo con testimonios de habitantes de la comunidad, desde la noche anterior se habían detectado camionetas sospechosas, situación que fue reportada a las autoridades; sin embargo, la solicitud de apoyo no fue atendida.
Los organizadores del encuentro deportivo contrataron seguridad privada para el evento, sin prever que el ataque ocurriría una vez concluido el partido, cuando los asistentes aún permanecían en el lugar.
La magnitud del ataque provocó que el caso trascendiera el ámbito local y comenzara a circular en medios nacionales e internacionales, colocando nuevamente a Salamanca en la atención pública, esta vez como escenario de uno de los episodios de violencia más graves registrados en la región.
Este hecho se suma a un fin de semana particularmente sangriento en Salamanca, donde se contabilizaron 25 ejecuciones, alcanzando un total de 44 homicidios en lo que va de enero de 2026, una cifra que más que duplica los asesinatos registrados en el mismo mes de 2025.
Ante la magnitud de la violencia, el presidente municipal César Prieto reconoció públicamente que la crisis ha rebasado la capacidad de la policía municipal, por lo que solicitó apoyo inmediato al Gobierno del Estado y a la Federación, mientras continúan las investigaciones para esclarecer los hechos y dar con los responsables.

































