Lo que se perfilaba como la obra pública más importante de la administración de César Prieto, quedará en manos privadas. Aunque todavía no se ha entregado el contrato a nadie, el alcalde ya prepara el terreno para una concesión.
La razón no es estratégica, sino por un descuido; su equipo no logró integrar los expedientes técnicos a tiempo para las validaciones de enero, y ahora, ante la falta de dinero público, el municipio busca desesperadamente que un particular rescate la obra a cambio de 15 años de ganancias.
«Derivado de que no se pudo concretar el tema de los expedientes para este mes de enero ante el estado, lo que estamos haciendo es buscar una concesión parcial para que un inversionista privado pueda inyectar el recurso y no se detenga la obra.»
Esta opción de buscar un particular no es un éxito de gestión, es el costo de no haber hecho la tarea. Al dejar ir el recurso público por falta de trámites, el gobierno de César Prieto ahora plantea entregar el control del mercado por más de una década. Lo que por derecho debería ser 100% municipal desde el primer día, ahora se pretende compartir con un empresario para que el proyecto (herido por la burocracia) no se quede en el papel.
«Es una inversión de 300 millones de pesos por parte del particular. El municipio no se endeuda, la obra se paga sola con la misma operación del mercado y es la única forma de garantizarlo ahora.»
El discurso de que «no hay deuda» oculta que Salamanca perdería ingresos directos. Si los expedientes se hubieran entregado en forma, el mercado no tendría que «pagarse solo» a un tercero; el dinero de baños y estacionamientos sería utilidad para la ciudad. En cambio, por un descuido de oficina, César Prieto admite que la única forma de garantizar la obra hoy es entregando el control comercial a manos privadas.
«Una vez que termine este periodo de la concesión, el mercado regresa al municipio y nos va a estar generando entre 50 y 70 millones de pesos anuales libres para otras obras.»
Aunque el proceso apenas inicia y el contrato no se ha firmado, el camino está trazado por la incompetencia administrativa. El nuevo mercado de Salamanca nacería bajo condiciones privadas, no por visión de futuro, sino porque el gobierno municipal no supo cumplir con los requisitos legales a tiempo. Al final, el precio de este error lo pagarán los ciudadanos, viendo cómo un patrimonio público se pone en oferta por una negligencia.































