Un joven de 19 años en Celaya, diagnosticado con muerte cerebral, se convirtió en donador y sus pulmones fueron trasladados de inmediato a Monterrey para salvar a un hombre de 60 años con fibrosis pulmonar.
El operativo aéreo, coordinado por médicos y cuerpos de emergencia, aseguró que los órganos llegaran en condiciones óptimas al Hospital de Cardiología No. 34 del IMSS.
La familia del joven decidió transformar la pérdida en un acto de solidaridad que dio al paciente regiomontano una nueva oportunidad de respirar. En Guanajuato se apagó una vida demasiado joven; en Nuevo León, ese mismo gesto encendió la esperanza.

































