Agricultores del municipio denunciaron que en el último año al menos seis productores fueron secuestrados, de los cuales únicamente dos lograron regresar a sus hogares.
Samuel Balderas, secretario de la Confederación Nacional Campesina (CNC) de Salamanca, reconoció la gravedad del problema y el miedo que existe entre los campesinos. “Tenemos miedo de salir a trabajar o recorrer caminos rurales, porque no sabemos si vamos a regresar. Los secuestros y las extorsiones nos tienen preocupados”, expresó el secretario.
El sector campesino no ha estado exento de la violencia que golpea al municipio, además de los asaltos, los secuestros han quitado la tranquilidad de las comunidades agrícolas, obligando a los productores a modificar sus rutinas diarias y a limitar sus recorridos en horarios de mayor riesgo.
De acuerdo con Balderas, los caminos rurales de Salamanca se han convertido en senderos de peligro constante, en donde no solo se ve afectada la seguridad de los trabajadores del campo, sino la producción agrícola, lo que provocaría un desabastecimiento local inmediato, disparando los precios de los alimentos y la inflación.





























