En la región Laja-Bajío de Guanajuato, autoridades clausuraron 14 pozos de agua que eran utilizados como fosas clandestinas.
Los hallazgos se concentran en Juventino Rosas y Villagrán, donde se han recuperado más de 160 cuerpos en lo que va de 2026. Los pozos, algunos de gran profundidad, fueron localizados en predios agrícolas y zonas abandonadas.
En Juventino Rosas se exhumaron 62 víctimas, en Villagrán 95 y en Cortazar 7. En varios casos se detectaron intentos de sabotaje, como tapones de paja y rastrojo para impedir el acceso de cámaras y maquinaria. El caso que más atrajo la atención de las autoridades, población y medios de comunicación ocurrió en la comunidad Franco de Tavera, Juventino Rosas, donde se recuperaron 37 cuerpos, de los cuales 28 ya fueron identificados.
La clausura de estos pozos deja ver la magnitud de la crisis de desapariciones en el estado de Guanajuato y la estrategia criminal de ocultar víctimas en estructuras profundas y de difícil acceso.





























