En Salamanca, la temporada de lluvias ha vuelto a mostrar las debilidades del sistema de alcantarillado y drenaje a cargo del CMAPAS.
La población reclama que el Comité Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Salamanca destina recursos a la compra de propiedades para el DIF en lugar de atender el desazolve urgente que requieren colonias y periferia de mercados municipales.
Los comerciantes del mercado Tomasa Esteves han descrito cómo las coladeras colapsan y el área de descargue se convierte literalmente en una alberca. La inconformidad ha crecido porque, además de enfrentar pérdidas de mercancía, el gobierno municipal en sus redes sociales los ha exhibido de tener la culpa cuando el verdadero problema es la falta de mantenimiento.
En colonias como la 1910, el agua alcanza niveles que llegan a la rodilla de sus habitantes ingresando a viviendas, dañando muebles, electrodomésticos y documentos. Tras el paso de las aguas negras, las calles quedan cubiertas de residuos insalubres, obligando a los propios habitantes a realizar labores de limpieza por cuenta propia.
Vecinos y comerciantes coinciden en que el presupuesto del CMAPAS debe enfocarse en drenaje, alcantarillas y desazolve, pues la prevención es la única forma de evitar que las lluvias se conviertan en un desastre.
La percepción general es que el organismo del agua ha perdido el rumbo al destinar fondos a la compra de propiedades para el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y no a sus funciones principales.






























