En los últimos meses, entrenadores y jugadores de fútbol americano en Salamanca han visto cómo sus espacios de práctica en la Deportiva Norte fueron reducidos y finalmente ocupados por nuevas canchas de fútbol 7.
Las obras, señalan, fueron asignadas a la escuela del presidente municipal César Prieto y ejecutadas por la constructora de su suegro, lo que ha generado inconformidad en la comunidad deportiva.
El proceso comenzó con la reasignación de los campos donde entrenaban, primero hacia zonas periféricas de la deportiva y después hacia espacios improvisados entre áreas de béisbol y box. Con la construcción de dos canchas de fútbol 7, los entrenadores quedaron confinados a un terreno reducido, lleno de escombro y sin condiciones para la práctica. Aunque oficialmente se anunció que las canchas serían para tochito, se terminaron construyendo canchas de fútbol 7.
Los documentos oficiales muestran que existía un expediente técnico validado para la construcción de un campo de fútbol americano en la Deportiva Norte, con oficio DID/0074/25 emitido el 5 de mayo de 2025. Sin embargo, el recurso estatal destinado a ese proyecto terminó invertido en las canchas de fútbol 7, dejando al fútbol americano sin su campo y solo con un terreno lleno de residuos de la construcción de estas nuevas canchas.
La comunidad deportiva acusa que las decisiones responden más a intereses familiares y de compadrazgo que a un verdadero impulso al deporte. El espacio que les queda es un terreno olvidado, con restos de obra y sin mantenimiento, mientras las nuevas canchas benefician directamente a la escuela vinculada al presidente municipal y a su círculo cercano.
Para los entrenadores, la situación refleja cómo el poder se ha utilizado para favorecer proyectos particulares, dejando de lado a disciplinas que requieren apoyo y espacios dignos. El fútbol americano en Salamanca, aseguran, ha quedado marginado por decisiones que priorizan beneficios privados sobre el interés público.































