El mercado Tomasa Esteves se ha convertido en un punto de debate entre comerciantes y autoridades municipales.
Mientras el gobierno presume la liberación de 14 espacios de estacionamiento para mejorar la movilidad, los locatarios y vendedores ambulantes ofrecen una visión distinta, pues aseguran que el desorden sigue vigente y que las medidas aplicadas no han traído mayor orden ni justicia, solo mayor cantidad de dinero para las urnas municipales.
Dentro del mercado, los locatarios reconocen que algunos puestos ambulantes fueron retirados, pero señalan que así como «quitan a unos, llegan otros», pues en calles como 5 de Mayo, Aldama y la avenida del Trabajo el ambulantaje sigue creciendo. Carretillas con fruta, toallas y puestos improvisados continúan ocupando las banquetas, lo que dificulta el paso de peatones y visitantes. Para ellos, la fiscalización parece más interesada en recaudar dinero que en garantizar fluidez y seguridad.
Por su parte, los comerciantes retirados de la periferia del Tomasa Esteves denuncian que las acciones no se aplicaron de manera pareja. Relatan que se les exigieron pagos elevados por supuestos atrasos y que el operativo se realizó con presencia policial, lo que consideran un acto de prepotencia.
Mientras unos fueron desalojados, otros permanecieron en la zona, lo que alimenta la percepción de que las decisiones responden más a intereses económicos que a un verdadero plan de ordenamiento.
Algunos comerciantes creen que los operativos ayudan a liberar espacio, otros los ven como medidas injustas y selectivas. Lo cierto es que, pese a los anuncios oficiales, el ambulantaje sigue presente y la movilidad continúa siendo un reto en el principal mercado de Salamanca.





























