En julio de 2026, de acuerdo con información recabada, se registró un repunte de asaltos y accidentes en las carreteras federales que rodean a Salamanca, generando preocupación entre automovilistas y transportistas.
La violencia se intensificó en los tramos de la #45 y la #43, convertidos en corredores de alto riesgo. En la carretera #45, que conecta a Salamanca con Celaya, Irapuato, Silao y León rumbo a Querétaro y Jalisco, se registraron ataques a transporte de carga, enfrentamientos armados y accidentes graves. Un tráiler con ganado volcó tras ser interceptado, mientras vehículos robados fueron reutilizados en nuevos atracos y presuntos retenes falsos.
Por su parte, la carretera #43, que une a Salamanca con Valle de Santiago y Yuriria hacia Morelia, también mostró un repunte de violencia. Camionetas y motocicletas fueron despojadas con brutalidad, dejando víctimas lesionadas y mortales. El temor se extendió desde las carreteras hacia las colonias urbanas, donde vecinos exigieron controles de acceso y mayor vigilancia, sobre todo cuando se oculta el sol.
Conductores que circulan por estas vías describen un ambiente de miedo constante, pues la inseguridad se percibe tanto de día como de noche, cuando las carreteras quedan solas y sin vigilancia, por lo que consideran que un mayor patrullaje por estas importantes y concurridas vialidades podría mejorar la seguridad de los usuarios.





























