La muerte de cientos de abejas ha encendido las alertas entre apicultores de Guanajuato, luego de que se reportaran varios casos de presunto envenenamiento en apiarios de los municipios de León y San Felipe.
De acuerdo con los reportes, uno de los casos ocurrió en la zona de Santa Ana y La Arciniega, en León, mientras que otro fue denunciado en la comunidad de El Jagüey, en San Felipe.
Entre los daños reportados se encuentra el de un productor que encontró afectados 115 cajones de abejas. En el lugar había ejemplares muertos, otros agonizando y algunos más que presentaban desorientación.
Al reunir los distintos casos denunciados, algunos reportes periodísticos señalan que las afectaciones superarían las 300 colmenas. Los apicultores sospechan que podrían haber sido expuestas directamente a plaguicidas o insecticidas, aunque hasta el momento no se ha confirmado qué sustancia habría provocado la muerte de los ejemplares.
Además del daño ambiental, esta situación representa un golpe económico para quienes se dedican a la producción de miel. De acuerdo con estimaciones de los propios productores, perder alrededor de 100 colmenas puede representar pérdidas cercanas a los 400 mil pesos.
Sin embargo, el problema va más allá de la producción de miel. Las abejas cumplen una función importante en la polinización de cultivos y plantas, por lo que su desaparición también puede afectar al campo y a la producción de alimentos.
Los apicultores señalaron que ya presentaron denuncias ante el Ministerio Público y solicitaron la intervención de autoridades estatales y federales para investigar lo ocurrido.
Hasta ahora no se ha informado quién podría estar detrás de estos hechos ni se ha confirmado que todos los casos tengan el mismo origen. Mientras tanto, los productores buscan respuestas ante las pérdidas que han sufrido sus apiarios.


































