Depresión posparto, el lado triste de la maternidad

Está comprobado que las mujeres embarazadas o con hijos son tres veces más susceptibles de padecer depresión que en otra etapa de su vida. Se estima que la prevalencia...

Está comprobado que las mujeres embarazadas o con hijos son tres veces más susceptibles de padecer depresión que en otra etapa de su vida.

Se estima que la prevalencia de la depresión posparto o postnatal es del 13 por ciento en las naciones con altos ingresos y del 20 por ciento en países con ingresos de medios a bajos, según cifras del Instituto Nacional de salud Pública (INSP).

En México, 1 de cada 5 mujeres presenta un cuadro depresivo que, de no ser detectado y atendido, podría agravarse. Por otra parte, se explica en un documento del INSP, unos 4.6 millones de niños viven con madres con depresión moderada o grave, lo que les dificulta cuidar a sus hijos de manera apropiada.

Los niños que viven con madres deprimidas son más susceptibles a desarrollar problemas de salud física como:

  • Desnutrición
  • Diarrea
  • Bajo peso
  • Interrupción precoz de la lactancia
  • Desórdenes mentales y emocionales por la afectación del vínculo madre e hijo

Problema de salud pública

Este padecimiento se ha convertido en un problema de salud pública debido a las bajas tasas de detección y atención en los sistemas de salud, así que es urgente la implementación de protocolos eficaces y de bajo costo que abarquen al personal de salud en contacto directo con las mujeres, —sobre todo en las clínicas de primer nivel de atención— a fin de salvaguardar el bienestar de madres e hijos ante las complicaciones que pueden desarrollarse a causa de este padecimiento.

Cabe destacar que la depresión posparto no es lo mismo que la tristeza materna o Baby Blues, pues la primera puede manifestarse en cualquier momento durante el primer año después del alumbramiento y genera en la madre tristeza, miedo, ansiedad, insomnio o exceso de sueño, así como sentimientos de incompetencia y de falta de confianza que reducen su capacidad para atender de forma óptima las necesidades del bebé, situación crítica para el desarrollo y bienestar del infante dada la completa dependencia del recién nacido durante su primer año de vida, explica un documento del INSP.

La tristeza materna, en cambio, aparece levemente los primeros días tras el nacimiento hasta la segunda semana y se disipa sin necesidad de un tratamiento. Este tipo de tristeza afecta entre el 30 y el 70 por ciento de la madre.

La depresión posparto es aquella que viene después de haber dado a luz, y aunque no tiene una causa definida, está relacionada con los cambios hormonales y físicos femeninos, así como con los cambios de identidad, de vida, en las relaciones laborales, de pareja y familiares.

Por lo general esta depresión es pasajera y, aunque puede ser intensa, la mujer es capaz de reponerse para poder conectarse con el bebé y disfrutar de su nueva vida.

A infinidad de mujeres el hecho de convertirse en madres les es difícil de sobrellevar y les destapa estados antiguos de tristeza, culpa y ansiedad.

Algunos síntomas, explica la psicoanalista Claudia Rodríguez Acosta, que pueden ser indicadores de depresión materna son:

  • La mujer identifica que desde que se convirtió en madre disfruta menos la vida.
  • Sentimientos constantes de ansiedad, preocupación y culpa, sobre todo, relacionados con el bebé o el niño.
  • Estados constantes de tristeza y desesperanza, falta de energía y motivación para hacer las cosas.
  • Descuido en el aspecto personal, disminución o aumento excesivo de peso que se mantiene después del parto.
  • Necesidad de comer demasiado o dormir demasiado.
  • Poca motivación para realizar actividades que antes resultaban placenteras: salir con amigas, ir al gimnasio, trabajar, cocinar, viajar.
  • Sensación de pérdida, de que ya nada será igual.

Lo más importante es reconocer la situación y comprender que la maternidad no implica sentirse agobiada, triste y culpable.

Recomendaciones para lidiar con este tipo de depresión

No aparentes que todo está bien. Esa actitud, lejos de resolver el problema, puede potencializar los sentimientos de tristeza, culpa y ansiedad.

Habla sobre tus sentimientos con tu círculo más cercano y, sobre todo, más confiable, pues de nada sirve acercarse a personas que te juzguen y te hagan sentir peor.

La maestra en psicoterapia general recomienda a las mujeres comprender que la maternidad ideal no existe, que es un proceso difícil y es totalmente esperado que así sea.

“Las madres deben saber que todas fallan, y que lo importante es reconocerlo para modificarlo”.

Si la situación te rebasa, busca ayuda profesional, la única manera de estar bien contigo y con tu familia es enfrentando el problema y resolviéndolo desde la raíz.

Es importante saber que por lo general el tiempo no desaparece la depresión, al contrario, se corre el riesgo de que se vuelva crónica. En cuanto se detecta este padecimiento, lo mejor es intervenir y tratarla por el bien de los hijos y, principalmente, por el propio.

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