El puente ubicado en el acceso a Mancera, en la zona poniente de Salamanca, enfrenta un doble problema, ya que por un lado, su capacidad es insuficiente para el flujo vehicular actual y por otro, representa un riesgo constante para ciclistas y peatones que no cuentan con condiciones seguras para cruzar. A esto se suma que su esperada ampliación permanece detenida, sin una solución clara a corto plazo.
La estructura que conecta puntos importantes de la zona, se ha visto rebasada con el crecimiento urbano del lado poniente de Salamanca y por tal motivo, los automovilistas reportan congestionamientos frecuentes, principalmente en horas pico, lo que evidencia que la infraestructura ya no responde a la demanda actual.
Sin embargo, la situación más delicada es la que enfrentan quienes se trasladan en bicicleta, ya que el puente no cuenta con carriles especiales, rampas ni espacios adecuados para su cruce, lo que los obliga a descender y atravesar por debajo, justo en una zona donde los vehículos circulan a alta velocidad sobre el libramiento, a la altura de Vía Alta.
Este punto se ha convertido en un paso peligroso, donde ciclistas deben esperar el momento adecuado para cruzar entre automóviles, exponiéndose diariamente a un posible accidente. La falta de señalización y de infraestructura incluyente agrava aún más el riesgo.
A pesar de que esta problemática es conocida por habitantes de la zona, la solución más esperada, es decir, la ampliación del puente, se encuentra detenida, pues de acuerdo con información reciente, el proyecto no avanzará en el corto plazo debido a un conflicto con propietarios de terrenos necesarios para la obra.
Según lo señalado por César Prieto, las negociaciones se frenaron luego de que uno de los dueños solicitara alrededor de 4,500 pesos por metro cuadrado por un predio de aproximadamente 5 mil metros, lo que elevó considerablemente el costo total del proyecto y que el municipio se niega a costear.
Ante este escenario, se ha mencionado que el Ayuntamiento analiza la posibilidad de iniciar un proceso de expropiación para poder continuar con la obra. No obstante, este procedimiento implicaría más tiempo, lo que podría retrasar la ampliación incluso más allá de la actual administración municipal.
Mientras tanto, la situación en el puente sigue sin cambios y los riesgos para ciclistas y peatones permanecen latentes, esto sin mencionar el problema del tráfico; sin que hasta ahora exista una alternativa inmediata que garantice un cruce seguro.
Vecinos y usuarios consideran que el problema refleja una falta de planeación integral, ya que no solo se trata de ampliar una vialidad, sino de garantizar condiciones seguras para todos los usuarios. La ausencia de soluciones a corto plazo mantiene la incertidumbre en una zona donde la movilidad ya es un problema diario.
































