Habitantes de la zona poniente de Salamanca continúan alzando la voz por un problema que aseguran, se repite todos los días sin solución, se trata del caos vehicular que se genera durante la salida escolar de un colegio de la zona.
De acuerdo con vecinos, el conflicto comienza principalmente en los horarios de salida y entrada, cuando decenas de vehículos se concentran en las calles cercanas para dejar o recoger a los estudiantes, provocando congestionamientos severos que afectan no solo a quienes acuden al plantel, sino a colonias completas.
Sin embargo, el problema que señalan, no es nuevo. Lamentablemente, lejos de mejora, mencionan que la situación se ha vuelto cada vez más complicada, al grado de que las filas de autos llegan a extenderse hasta zonas como Vía Alta, el Residencial Las Glorias, Prados Verdes y otras colonias cercanas.
Vecinos relatan que circular por la zona cerca de las 2:30 de la tarde se vuelve prácticamente imposible. Automovilistas detenidos por largos periodos, el camino a Mancera bloqueado y falta de flujo vehicular son parte del escenario diario que enfrentan.
Uno de los puntos que más genera molestia es que, a pesar de que en ocasiones hay presencia de elementos de tránsito, la situación no cambia. Los ciudadanos aseguran que la intervención es insuficiente o poco efectiva, ya que el desorden continúa sin control real.
Dicho por los mismos afectados, muchos conductores se estacionan obstruyendo por completo uno de los carriles o se detienen en lugares no permitidos, lo que termina por colapsar completamente la circulación. Esto no solo genera retrasos, sino también situaciones de riesgo, tanto para peatones como para otros automovilistas.
Padres de familia que acuden por sus hijos también reconocen que la situación es complicada, pero señalan que no existen alternativas claras para recoger a los estudiantes sin generar este tipo de congestionamientos.
Por su parte, vecinos de la zona aseguran que han solicitado en repetidas ocasiones la intervención de las autoridades municipales para poner orden, implementar acciones reales o establecer medidas que ayuden a mejorar la circulación.
Sin embargo, afirman que hasta ahora no han visto cambios significativos. La falta de una estrategia clara ha provocado que el problema se normalice, afectando la calidad de vida de quienes viven o transitan por la zona.
Además del tráfico, los habitantes también advierten sobre otros riesgos, como posibles accidentes, ya que en medio del desorden hay peatones, estudiantes y vehículos intentando avanzar al mismo tiempo.
La preocupación aumenta porque no se trata de un hecho aislado, sino de una situación que ocurre todos los días en horarios específicos, pues aunque dieron una solución provicional en las mañanas, el problema persiste durante las tardes, lo que evidencia una falta de planeación y control vial en uno de los puntos con mayor movimiento de la ciudad.


































