La indignación ciudadana estalló contra Protección Civil Municipal de Salamanca tras un penoso incidente que dejó al descubierto la total falta de preparación de sus elementos ante emergencias con fauna silvestre. No solo carecen de equipo, sino de la capacidad básica para reconocer cuando un ser vivo necesita auxilio médico urgente, intentando tratar a un ejemplar herido como si fuera simple «desecho». El reporte era claro: en las calles Pluripartidista y Morelos, un tlacuache agonizaba con visibles huellas de violencia, pero la respuesta de los elementos que acudieron al sitio fue la de la improvisación total.
En lugar de estabilizar al animal o canalizarlo con un médico, su única solución fue meterlo en una cubeta de plástico.
Para los oficiales, la «emergencia» se resolvía con una supuesta «reubicación», lo cual en la práctica significaba llevar al animal moribundo a un terreno baldío para abandonarlo a su suerte.
Esta falta de criterio técnico indignó a los presentes, quienes cuestionaron cómo es posible que una autoridad de rescate no sepa distinguir entre un animal sano y uno que está muriendo por lesiones graves.
Fue una ciudadana valiente quien frenó la negligencia al notar que los elementos solo pretendían «deshacerse del problema». Al grito de «no se lo lleven, ustedes no lo van a curar», la testigo impidió que la patrulla se retirara con el ejemplar, evidenciando que la confianza en la capacidad de la corporación es nula.
Ante el vacío de autoridad, los ciudadanos tuvieron que hacer el trabajo que le correspondía al municipio. Se organizaron de inmediato para frenar el abandono, gestionaron el apoyo de expertos y pagaron de su propio bolsillo el traslado a una clínica veterinaria privada.
Ya en manos profesionales, un médico veterinario confirmó que el tlacuache requería cuidados intensivos inmediatos, algo que Protección Civil ni siquiera consideró como posibilidad.
Este caso deja claro que en Salamanca la protección animal está en manos de personas sin capacitación, donde el uso de una cubeta como único equipo de rescate y la intención de abandonar animales heridos bajo el nombre de «reubicación» representan una negligencia que viola cualquier protocolo de bienestar animal.
La ciudadanía exige que se deje de improvisar, pues un cuerpo de rescate que no sabe qué hacer ante un animal herido es un peligro para la biodiversidad de la ciudad.






























