#Salud ¿BULTOS EN EL CUELLO? ¡CUIDADO!

  En ocasiones los pacientes pueden descubrir un bulto anormal (una masa) en su cuello. A veces, el médico descubre el bulto durante la exploración. Los bultos cervicales pueden...

 

En ocasiones los pacientes pueden descubrir un bulto anormal (una masa) en su cuello. A veces, el médico descubre el bulto durante la exploración. Los bultos cervicales pueden ser dolorosos o no, dependiendo de la causa. Una masa cervical indolora puede estar presente durante mucho tiempo antes de que el paciente se de cuenta.

Causas

La mayoría de los bultos del cuello son ganglios linfáticos aumentados de volumen. A veces, el tumor es un quiste congénito, una glándula salival o una glándula tiroidea aumentadas de tamaño.

Ganglios linfáticos agrandados

Las causas más frecuentes de aumento de volumen de los ganglios linfáticos en los jóvenes son:

Reacción a una infección cercana (como un resfriado o una infección de garganta)

Infección bacteriana directa del ganglio linfático

  • Ciertas infecciones generalizadas (sistémicas)

A menudo aumentan de tamaño uno o varios ganglios linfáticos cervicales en respuesta a una infección de las vías respiratorias altas, a una infección de garganta o a una infección dental. Estos ganglios son blandos, dolorosos y por lo general regresan a la normalidad poco después de que la infección desaparezca.

A veces, las bacterias pueden infectar directamente los ganglios linfáticos (linfadenitis). Estos ganglios infectados son muy sensibles al tacto.

Ciertas infecciones sistémicas suelen causar el aumento de tamaño de varios ganglios linfáticos, incluyendo algunos en el cuello. Las más frecuentes de estas infecciones son la mononucleosis, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la tuberculosis.

Nódulos cancerosos en el cuello

Los tumores malignos del cuello son más frecuentes entre las personas mayores, aunque pueden ocurrir en personas más jóvenes. Un bulto puede ser un cáncer de una estructura cercana, como la boca o la garganta, que se haya extendido al cuello. O bien el bulto puede ser un ganglio linfático canceroso, que se produce cuando un tumor maligno se disemina (hace metástasis) desde una parte más distante del cuerpo o cuando se produce un cáncer en el propio sistema linfático (linfoma). Los tumores malignos no son dolorosos o sensibles al tacto y con frecuencia tienen una consistencia pétrea.

Otras causas

Los quistes son cavidades llenas de líquido que normalmente son inofensivas a menos que se infecten. Algunos quistes en el cuello están presentes desde el nacimiento debido a anomalías acaecidas durante el desarrollo fetal. A veces, los quistes se desarrollan en la piel (quiste epidermoide), y esto incluye a la piel del cuello.

Una glándula salival situada debajo de la mandíbula (glándula submandibular) puede aumentar su volumen si se obstruye por un cálculo, se infecta o se desarrolla una neoplasia.

La glándula tiroidea, situada en el centro del cuello justo por encima del esternón, puede aumentar de volumen. La causa más frecuente de aumento de tamaño del tiroides es el bocio, que es una hipertrofia (aumento de volumen benigno). El cáncer de tiroides y la inflamación de la glándula tiroidea (tiroiditis) son menos comunes.

Valoración

La siguiente información puede ser útil a la hora de decidir cuándo es necesaria la valoración por parte de un médico, así como para saber qué puede esperarse durante esa valoración.

Signos de alarma

En los pacientes con un bulto o masa cervical ciertos síntomas y características son motivo de preocupación. Entre estos factores se incluyen los siguientes:

 

Un nódulo de consistencia pétrea

Úlceras o tumoraciones en la boca

Dificultad para tragar y/o afonía

Un tumor o tumores de nueva aparición en una persona mayor

En general, los nódulos indoloros son algo más preocupantes que los dolorosos.

Cuándo acudir al médico

Los pacientes que presentan cualquier tipo de bulto en el cuello que persiste durante más de unos pocos días deben acudir al médico, en especial cuando existen signos de alarma. Por lo general se puede consultar en el plazo de una semana a menos que el paciente tenga otros síntomas (como fiebre) que recomienden adelantar la visita.

Actuación del médico

El médico pregunta a la persona afectada sobre los síntomas y sus antecedentes, y realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física ayudan a decidir, si están indicadas, qué pruebas se deben hacer.

Durante la historia clínica, el médico pregunta sobre:

 

Síntomas de resfriado o de infecciones de garganta o dentales

Síntomas de las neoplasias cervicales (como dificultad para hablar o tragar), así como los factores de riesgo de cáncer, especialmente el tabaquismo y el consumo de alcohol

Los factores de riesgo para la infección por VIH y tuberculosis

Durante la exploración el médico se centra en los oídos, la nariz y la garganta (incluyendo las amígdalas, la base de la lengua, la glándula tiroidea y las glándulas salivales). Se intenta identificar signos de infección o crecimientos anormales, incluyendo una exploración de la laringe con un espejo o con un tubo flexible fino provisto de una pequeña cámara de vídeo (laringoscopia). También se palpa el tumor cervical para determinar si es blando, gomoso o duro y si es doloroso a la palpación.

Pruebas complementarias

Si hay una fuente obvia de infección, como un resfriado o un dolor de garganta, o el paciente es joven y sano y presenta una tumoración dolorosa a la palpación desde hace únicamente unos días, no se necesitan de inmediato pruebas complementarias. Estos pacientes se deben vigilar de cerca para ver si el bulto desaparece sin tratamiento. Si no desaparece, es necesario realizar pruebas complementarias.

En la mayoría de los pacientes restantes se debe realizar un hemograma y una radiografía de tórax. En los pacientes más jóvenes sin factores de riesgo de cáncer o hallazgos que sugieran una neoplasia (como bultos en la boca), se suele tomar una muestra de tejido (biopsia). En los pacientes mayores, particularmente aquellos con signos de alarma o factores de riesgo de cáncer, a menudo se realizan diversas pruebas para buscar una posible neoplasia antes de hacer la biopsia. Estas pruebas suelen incluir una biopsia por punción del tumor, aunque algunos médicos prefieren realizar en primer lugar una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) de la cabeza y el cuello. Es preferible utilizar ultrasonidos en niños, para evitar exponerlos a la radiación; pueden utilizarse en adultos si los médicos sospechan la presencia de una masa tiroidea. En los niños, la mayoría de las veces los nódulos cervicales son causados por una infección, por lo que suele probarse primero un tratamiento antibiótico.

Para detectar la presencia de un cáncer originado en otras partes del organismo, el médico suele solicitar radiografías de la parte superior del aparato digestivo, una gammagrafía tiroidea y una tomografía computarizada (TC) del tórax. Puede ser necesario realizar un examen directo de la laringe (laringoscopia), pulmones (broncoscopia) y esófago (esofagoscopia).

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SALUD

Licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Relaciones Públicas, maestría en Mercadotecnia y docente. Interesada en educación, medio ambiente y derechos humanos.
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