Gestión de director de Desarrollo Económico de #Salamanca Luis Peña entre viajes y la parálisis económica
La dirección de Desarrollo Económico en Salamanca, encabezada por Luis Peña Gómez, se ha convertido en un escaparate de simulación administrativa. A casi la mitad del trienio, el balance para la ciudad no se mide en nuevas naves industriales o empleos de alto valor, sino en el silencio de los locales que bajan sus cortinas y en la ausencia de una estrategia clara para atraer capital al municipio.
Resulta inverosímil que, en el corazón del corredor industrial de Guanajuato, Salamanca se perciba como una isla de estancamiento. Mientras municipios vecinos compiten por inversiones extranjeras y fortalecen su mercado interno, en nuestra ciudad la dependencia de la paraestatal petrolera sigue siendo la única apuesta, ante la incapacidad de la oficina de Luis Peña para diversificar la economía local.
El comercio local, motor de la economía familiar, carece de incentivos y acompañamiento real, lo que ha derivado en una vulnerabilidad crítica; además, no existe registro de una sola «inversión ancla» gestionada directamente por esta dependencia que transforme la dinámica laboral de la región.
Por si fuera poco,el talento salmantino sigue migrando a Celaya, Irapuato o León, ante la falta de proyectos locales.
Es así como el historial de la gestión de Peña parece más el de una agencia de viajes que el de una oficina de fomento económico.
Desde el inicio de la administración, e incluso con antecedentes en el trienio pasado, las visitas a destinos como Corea, Los Ángeles y otros puntos de Estados Unidos se han justificado bajo la narrativa de «gestión y vinculación». Sin embargo, el retorno de inversión de esos viajes es inexistente para el ciudadano de a pie.
¿A qué va el director a los Estados Unidos si no hay una sola empresa interesada en instalarse en suelo salmantino tras sus visitas?
Para los empresa salmantinos, el presupuesto público no debería financiar agendas personales o paseos burocráticos que no se traducen en bienestar para el municipio.
Un cambio de rumbo urgente
Salamanca no puede permitirse un director de adorno. La economía no se desarrolla por inercia; requiere de un perfil técnico que entienda de competitividad, de mejora regulatoria y de promoción proactiva.
Luis Peña ha demostrado que su enfoque está lejos de las necesidades del sector empresarial y de los emprendedores locales.
Si el titular de Desarrollo Económico no es capaz de presentar resultados tangibles en el corto plazo, la administración municipal debe replantearse si la lealtad política pesa más que el crecimiento de Salamanca. Para el sector privado, la ciudad ya no está para paseos; está para resultados.





























