El 22 de febrero parecía ser un domingo como cualquier otro, en la zona centro, el tianguis de Nativitas ofrecía buena venta y los comerciantes esperaban con entusiasmo la llegada del carnaval en honor a la Virgen de la Natividad.
Sin embargo, hacia el mediodía la tranquilidad desapareció, pues a partir de las 12:00 horas comenzaron a registrarse ataques que se prolongaron hasta la tarde-noche en dónde se documentaron vehículos calcinados, tiendas incendiadas y gasolineras atacadas.
Las calles se observaban más vacías que en un primero de enero, mostrando la magnitud del temor de la sociedad salmantina, aproximadamente un 95% de los negocios locales, cadenas comerciales y franquicias bajaron sus cortinas y enviaron a casa a su personal. El comercio se detuvo por completo, solo algunas tienditas de abarrotes se atrevían a vender pan, leche o fruta, como si abrir sus puertas fuera un acto clandestino, la sociedad salmantina se resguardó en sus domicilios, esperando que la violencia no volviera disminuyera.
En la calle Miguel Hidalgo ardieron un transporte de personal y dos tiendas de conveniencia, en Cerro Gordo un camión del transporte público quedó reducido a cenizas, en la carretera federal 45, a la altura de la colonia La Cruz, una camioneta fue incendiada, y en colonias como Bellavista, Las Reynas e Infonavit 3 se repitieron quemas de vehículos particulares. La central de autobuses suspendió sus salidas y decenas de pasajeros tuvieron que pasar la noche en el inmueble, atrapados, esperando a que con el transcurrir de las horas pudieran viajar a sus destinos.
El origen de la violencia se vinculó al asesinato de un líder criminal ligado a un grupo delictivo de Jalisco, tras darse a conocer la noticia se registraron bloqueos, ataques y fuego que paralizaron la economía y la vida cotidiana de Salamanca y de otros veintidós municipios de Guanajuato y doce entidades más del país.
Con el amanecer del lunes 23, poco a poco la situación va mejorando, las cortinas comenzaron a levantarse de nuevo, los comerciantes regresaron con la esperanza de que la calma se restablezca y que la ciudad recupere su ritmo.


































