El reciente domingo de violencia que se vivió en Salamanca, en donde se registraron ataques y quemas de vehículos, ha dejado temor en los operadores del transporte público.
Aunque algunos estados como Jalisco continúan reportando incidentes similares hasta el día de hoy, en Salamanca los conductores aseguran que el temor persiste y que son pocos los que se han aventurado a retomar sus labores en el transporte público.
La mayoría de los choferes y patrones han optado por hacer una pausa breve, esperando que la situación se calme. El miedo no solo se centra en la posibilidad de perder la vida en un ataque, sino también en el riesgo de perder las unidades que representan su patrimonio y el sustento diario de los operadores.
El transporte público, vital para la movilidad de miles de ciudadanos salmantinos, se encuentra entre la necesidad de mantener el servicio y el miedo a que una nueva tragedia suceda en la ciudad, es por esto que hacen un llamado a las autoridades de los 3 niveles de gobierno para brindar apoyo y proximidad a los choferes, pues los microbuses podrán estar en buenas, regulares o malas condiciones pero sin duda son una herramienta de trabajo que no solo mueve a los salmantinos sino mueve a le economía local.


































