El panorama económico de Salamanca se ha vuelto cada vez más complicado para los pequeños negocios, que buscan alternativas para sobrevivir ante la falta de apoyo oficial y el incremento de la violencia.
Líderes empresariales reconocen que varios comercios han tenido que cerrar sus puertas, como una zapatería con más de tres décadas de actividad que bajó la cortina de manera definitiva.
En el mercado Tomasa Esteves, los comerciantes aseguran que el verdadero obstáculo sigue siendo la inseguridad y la ausencia de vigilancia permanente. Señalan que el presidente municipal César Prieto incumplió los acuerdos pactados, pues se había comprometido a instalar una oficina de resguardo para la Guardia Nacional, el Ejército o la Policía Municipal, medida que nunca se concretó.
El testimonio de los locatarios refleja la frustración acumulada, pues lo único que pedían, aseguran, era una guardia constante que disuadiera a los grupos delictivos. La falta de cumplimiento ha tenido consecuencias graves. Apenas hace una semana, el 19 de agosto, una comerciante del tianguis Solidaridad fue ejecutada de un disparo en la cabeza mientras atendía su puesto.
Los hechos violentos se han ido acumulando; en el mes de abril se firmó el presunto acuerdo y al siguiente mes, el 10 de mayo, un joven fue asesinado en la calle Sánchez Torrado y días después una pareja de clientes fue atacada, dejando a una mujer sin vida.
Los comerciantes lamentan que, pese a estas agresiones, no haya detenidos ni acciones contundentes. Los emprendedores solicitan vigilancia real y permanente en el mercado Tomasa Esteves y sus alrededores. Insisten en que, mientras las autoridades municipales no cumplan lo prometido, la inseguridad seguirá golpeando a quienes dependen de sus ventas diarias para sostener a sus familias.































