En Salamanca, este Viernes de Dolores, las calles y colonias se llenaron de altares dedicados a la Virgen Dolorosa, mientras vecinos ofrecían con generosidad el tradicional Agua de Dolores, la cual es la bebida de color rojo intenso que simboliza la sangre de Cristo y el sufrimiento de María.
La fe se desbordó en comunidades y barrios, donde familias enteras montaron altares adornados con velas, flores blancas y moradas, papel picado, trigo germinado y naranjas agrias con banderitas doradas, cada elemento con un significado especial, como lo son los siete dolores que marcaron la pasión de Jesucristo.
Desde los años sesenta, algunos vecinos de la calle Matamoros han mantenido la costumbre de repartir agua fresca, nieve o paletas. Hoy, con jarras y vasos en mano, la gente se acerca con timidez, pero pronto se contagia de la amabilidad de quienes regalan la deliciosa agua.
El Agua de Dolores, también llamada Agua de Obispo, Sangre de Cristo o Lágrimas de la Virgen, se prepara con betabel, frutas picadas como plátano, naranja y manzana, lechuga, cacahuates y abundante hielo. Salmantinos nos han compartido su receta para su preparación.
Feligreses esperan vivir con gran devoción los próximos días en donde se podrá apreciar por las calles los viacrucis vivientes, las horas santas, la procesión del silencio y la llegada de la Pascua.

































