fbpx

ETERNA JORNADA/ EN LOS AÑOS CINCUENTA AHOGAN A LOS TRABAJADORES.

Por: Oscar Alzaga*   El poeta Efraín Huerta decía de la historia: … más que la ceniza me importa la sangre. Y Eduardo Mitre: La patria: Un río de...

Por: Oscar Alzaga*

 

El poeta Efraín Huerta decía de la historia:

más que la ceniza me importa la sangre.

Y Eduardo Mitre: La patria: Un río de nombres ensangrentados.

 

 

El sexenio de Miguel Alemán (1946 – 1952) fue enemigo acérrimo de los trabajadores y, por tanto, del sindicalismo independiente; el charrismo sindical surgió como modelo impuesto con violencia desde el gobierno federal, apoyado por los empresarios más reaccionarios y el gobierno de E.U.A. El modelo se siguió aplicando en los siguientes gobiernos, sobre todo en los grandes sindicatos nacionales, estratégicos para la economía, gobiernos y el aparato de control de los trabajadores.

La política anticomunista de acusar a los activistas políticos y sindicales como enemigos de la libertad y la democracia se empezó a usar contra el general Cárdenas, por la reforma agraria (1936) y la expropiación petrolera (1938), al afectar los latifundios de los yanquis en México, como los del dueño de la cadena de prensa más grande de Estados Unidos, Randolph Hearst, que en venganza acusó al presidente de comunista. Y peor fue la jauría mediática de la Standard Oil, de Nelson Rockefeller, pese a que ambos sabían que el fundamento del gobierno de Cárdenas era la Constitución de 1917, la Revolución y un millón de muertos.

El anticomunismo como arma política de desprestigio se recrudeció con la Guerra Fría internacional, adoptado en México desde Alemán, y continuó en las décadas siguientes. Hoy su uso se ha vuelto demencial, al grado de que Trump acuse a los demócratas de E.U.A. de comunistas, y el PAN y la derecha en México acusen a AMLO igual.

Otras armas más se crearon contra los sindicatos y sus derechos, en las empresas públicas y privadas de comunicación, como la requisa contra la huelga, con el fin de intervenir y tomar instalaciones. El colmo fue en 1971, Salinas de Gortari la aplicó sin huelga para tomar el puerto de Veracruz y otros puertos.  De modo similar se usaron los delitos de motín y sabotaje, contra las huelgas y las luchas sindicales. Y las cláusulas de exclusión contra la oposición a los charros y del PRI.

El sexenio alemanista dejó débil y dividido al movimiento obrero y una CTM envilecida que sustituía a la oficialista y vieja CROM. En 1952 nace la CROC con la misma línea. Pese a todo llegaron las grandes jornadas sindicales de 1956 a 1960, coincidiendo con la revolución cubana.

La última gran lucha y derrota fue la huelga minera de Nueva Rosita, Cloete y Palau de 1950 – 1951. En 1952 el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se sacude al charro Rivera Rojas, como un hecho aislado. Sería hasta 1956, con el magisterio, que vuelva a levantar la cabeza el movimiento obrero y aún más, en 1958, con los telegrafistas, petroleros, aeronáuticos, telefonistas, electricistas y, sobre todo, los ferrocarrileros.

Una demanda de aumento salarial y la jubilación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) oficial del Distrito Federal (DF), inquietaron al magisterio en abril de 1956, por el deterioro del salario nacional que ocasionó Alemán y siguió con Ruíz Cortines (1952 – 1958). La inquietud llevó a varios grupos al descontento espontáneo, por los pírricos arreglos de los líderes charros, generando la organización del magisterio y una lucha de trascendencia nacional de 1956 hasta 1960.

La telegrafía era una actividad importante nacional e internacional en 1958 y su gremio, igual que otros, reclamaba mejores salarios con actos de protesta y “tortuguismo”; el 6 de febrero van a la huelga 8,500 empleados, a la que se incorporó el servicio internacional el 11 de febrero con 320 operadores. Patrones y charros de la CTM exigieron al gobierno orden, pero los telegrafistas logran un aumento decoroso y triunfan.

Los meses de enero a marzo es cuando la mayoría sindical revisa los contratos colectivos de trabajo en materia salarial o contractual. En 1958 se generaliza el descontento sindical por los bajos aumentos salariales que ofrecen patrones y gobierno, incluso injustas prórrogas de 12 y 18 meses para los aumentos, con la sumisión de la CTM y CROC.

En mayo, los charros ferroviarios presentan su demanda salarial que genera descontento en algunas secciones del DF y el sureste. En junio se conforma “El Plan del Sureste” de las secciones 25, 28, 12 y 21, que contrarresta la postura charra y oficial, paralelamente se organiza la disidencia en las secciones con Demetrio Vallejo a la cabeza. Ante la negativa de la empresa de Ferrocarriles (FFCC) y del gobierno, el 26 de junio inician los paros de 2 horas, y aumentan 2 horas más cada día, en todo el sistema nacional. Y llegan el 1 de julio a 12 horas de paro; entonces el presidente Ruiz Cortines, con Vallejo, llega a un arreglo y triunfa la oposición.

El 28 de junio, los telegrafistas, el magisterio de la sección IX, electricistas, telefonistas y las secciones 35 y 36 de petroleros, públicamente dan su apoyo a los ferroviarios. Del 2 al 11 de julio se eligen delegados a la VI Convención rielera y el 12 da inicio en el DF y eligen a Vallejo como secretario general. Pero Gobernación advierte que “reprimiría sin contemplación toda agitación” y “no se permitirá la celebración de mítines, marchas y otros actos que tiendan a perturbar la paz.” (Excélsior, 10-VII-58). El 15 de julio, con Luis Gómez Z. y golpeadores, intentan un “charrazo” y fracasan.

El gobierno desconoce el triunfo de Vallejo y el 22 de julio reanudan los paros de 2 horas en todo el sistema. El 2 de agosto las 4 secciones del DF son reprimidas por policías y soldados, detienen presos a 200. El 4 se solidarizan con paros parciales telegrafistas, maestros, petroleros y, con un desplegado, el SME. El 5 de agosto llegan a paro total los FFCC y el 9 por fin se acuerda el referéndum de elegir por voto secreto al nuevo comité ejecutivo. El 22 de agosto arrolla Vallejo la elección por 59,759 votos, contra 9. La CTM, patrones y medios acusan a Vallejo de comunista, en una larga campaña mediática.

El 1 de diciembre de 1958 toma posesión presidencial López Mateos y el 1 de enero de 1959 triunfa la revolución cubana. El 19 y 20 de enero se entrevistan en Acapulco los presidentes de Estados Unidos de América y México. Empresa y sindicato revisan el contrato colectivo del FFCC nacional y firman el arreglo el 26 de febrero, quedando pendiente el conflicto del FFCC del Pacífico, al que se suman los conflictos de la Terminal de Veracruz y del Ferrocarril Mexicano. López Mateos se niega a la solución y su gobierno organiza provocaciones y acusaciones de todo tipo al sindicato, y el 28 de marzo desata una represión histórica, de proporciones fuera de serie, de entre 15 a 25 mil ferroviarios fueron presos. El 31 de marzo la Procuraduría General de la República (PGR) acusa al sindicato de pretender “el derrocamiento del gobierno”, para justificar la brutal represión.

“El gobierno de López Mateos no se hubiera propuesto romper la espina dorsal del sindicato ferrocarrilero, dislocarlo y pulverizarlo si al mismo tiempo no se propusiera dislocar, pulverizar, desmoralizar al apenas renacido movimiento sindical y obrero independiente, representado por maestros, telegrafistas, petroleros y, hasta cierto límite, por electricistas, movimiento a cuya vanguardia supo colocarse, por propio y legítimo derecho, el sindicato ferrocarrilero.”

 

José Revueltas. Enseñanzas de una derrota. Abril de 1959.

*Abogado miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos y la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas.

Categorias
EDITORIALES
Sin comentarios

Deja un comentario

Publicidad:

Relacionado con

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
A %d blogueros les gusta esto: