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OSTULA: ENTRE EL SILENCIO MEDIÁTICO Y LOS ECOS DE UN PUEBLO

  (Diálogo abierto con el líder de las autodefensas Cemeí Verdía, Hombres y Mujeres de Ostula) POR: MC. JUAN MANUEL PASCUAL ALARCÓN SÁNCHEZ Y subimos a Ostula con un...

 

(Diálogo abierto con el líder de las autodefensas Cemeí Verdía, Hombres y Mujeres de Ostula)

POR: MC. JUAN MANUEL PASCUAL ALARCÓN SÁNCHEZ

Y subimos a Ostula con un poco de mareo que nos permitió distinguir la otredad y la garganta cerrada que nos indujo al silencio para escuchar su palabra, la palabra de un pueblo organizado, la palabra obligada a callar, la palabra que hoy escribo con un poco de torpeza pero recogiendo la aventura de la libertad, su libertad…

La comunidad de Ostula es un pueblo originario Nahua ubicado en la Costa Michoacana, lugar que habita entre montañas, con un fresco clima entremezclado con la brisa del mar y el viento de la selva, le baña un río cargado de mucha esperanza, cubierto de matorrales y un sinnúmero de frutas frescas; por las noches puedes ver el concierto que cantan las montañas tratando de conquistar a las estrellas o si tienes suerte percibes la danza de la marea bailando con la luna. En ella -en Ostula- hay mucho silencio, ese tipo de silencio que grita los nombres y que habla inmortalizando la memoria.

Ahí habita una tradición llena de cantos y fiesta, en la Semana Santa suben muchos vecinos para compartir su identidad, compartir también la mesa y para darle cauce a la gran ceremonia de los pueblos resucitados, se escuchan unísonos y sombríos los cantos en latín que recorren las casas, la plaza, el templo, que celosos los resguardan entre sus muros, como buscando hacerlos perpetuos.

Es también cuna de las autodefensas, una de las primeras comunidades que se declararon autónomas, que dieron el primer movimiento para quitarles el control a los dos aparatos represores que jugaban con la vida –y con la muerte- de sus habitantes: el narcotráfico y el estado, éstos eran uno solo, crearon juegos de correspondencia que los medios de comunicación encubrían y matizaban afín de mantener controlada esta zona rica en tierras fértiles y llena de recursos posibles de explotación. Estos hombres y mujeres indígenas se levantaron un día para decir BASTA, liderados por Cemeí Verdía (quien estaba amenazado de muerte por el cartel que controlaba dicha zona) decidieron [como deciden de por sí los pueblos indígenas: preguntando y escuchando] dirigir sus pasos hacia otros caminos, conducirlos allá donde la existencia se vive siendo todos uno, allá donde se construye el otro mundo que ya está naciendo.

Resistiendo y organizándose fue como el pueblo de Ostula y las comunidades circunvecinas lograron que la Policía Comunitaria fuese quien respaldara la seguridad de los pueblos, cuando se está cerca de ellos es cuando aciertas que el término autodefensa y policía comunitaria es lo mismo que decir TODA LA COMUNIDAD, entonces se aprende a caminar, cantar, peregrinar, vivir la tradición con aquellos que la protegen y la resguardan.

Es aquí -en este paraíso- donde la noción de tiempo se pierde y donde recostados en una hamaca se mecen los sueños y se comparten las experiencias, ahí donde surgieron los relatos y sobrevino la gran interrogante: ¿Qué le espera a la comunidad, a las autodefensas, a la policía comunitaria frente al poder del estado? Y también llegó la sabia respuesta: “El gobierno quiere que le entreguemos las tierras, también las playas y los recursos que aquí tenemos, saben bien que si se los damos podrán explotarlos, vendrán empresas hoteleras y el marisco pasará a manos de ellos; lo que no saben es que NO se los entregaremos, nosotros vigilamos que ni el narco ni el estado tome posesión de ello; mucho tiempo vivimos con miedo y aprendimos a organizarnos, esta propiedad es una propiedad comunal, la comunidad decide lo que se debe de hacer y es también la comunidad la que elige a sus representantes, a los que prestarán un servicio para todos, el gobierno ya no nos impone quien gobernará, somos nosotros y nuestra voz los que decimos la palabra que es la de todos…”

Esta es Ostula la que sabe caminar con pasos muy firmes, la que no olvida y suma todas las voces y pronuncia todos los nombres. Esta es Ostula la que en voz de Cemeí Verdía nos encargó que le dijéramos a todos los mundos: que es posible otra forma de vivir, otra forma de organizarse, otra forma de hacer política y de construir comunidad… Aquí está pues la alternativa.

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Contacto: [email protected]

 

  1. Agradezco infinitamente al Profesor Rosalío, Doña Toña, Osvaldo, Rafaela, Edalberto, Melina Abraham, Heli, por su solidaridad y hospitalidad. También agradezco por la charla a Cemeí Verdía Zepeda y a los habitantes de Santa María de Ostula que tuvieron a bien compartir conmigo sobre su organización.
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OPINIÓN CIUDADANA
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